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BAJO EL VIENTO DEL ARTE SUCIO. Mario del Curto. BARCELONA. FNAC TRIANGLE (Plaza de Catalunya, 4) Del 31 de enero al 31 de marzo.

Por lo general la obra queda y el camino desaparece. A veces es una lástima, especialmente en el caso del Arte Bruto o " arte irregular ", de estas creaciones " no destacadas " según una expresión de Antonin Artaud. Las obras del Arte Bruto están, por definición, despegadas del arte legítimo, y son incluso huérfanas, ya que son indemnes a las influencias surgidas de los museos, de las galerías, y de la variante mundana del kitsch que llamamos el " buen gusto ". Sin embargo es un tipo de arte especialmente apegado a su autor, a un ámbito " plebeyo ", rural o hiperindividualista, a valores anacrónicos o autísticos, a prácticas caducas o insólitas, y en definitiva a un contexto singular situado en la antípoda del dominio estético consagrado. Se trata de un arte que no nació del arte y cuyos orígenes, lógicamente, nos intrigan. Es también un arte que no resulta práctico para el " arte ", sino más bien a una eficacia mágica, tutelar, mitológica, un arte reactivador de unas disposiciones psíquicas y simbólicas que jamás han sido totalmente rechazadas. Es un arte que posee como esencia su propia génesis.

Todo ello convierte la obra de Mario del Curto en un trabajo particularmente valioso y emocionante. Es mucho más que un trabajo puramente documental. Su objetivo no tiene nada que ver con la objetividad fotográfica, suponiendo que este término tenga todavía algún sentido. Generalmente, basta con que una cámara entre en acción para suscitar a su alrededor comportamientos de inhibición o exhibición: adultera aquello que mira por el simple echo de capturarlo. La fotografía no es la verdad, pero casi siempre es la constatación de su evasión. Es necesario ser la excepción a esta regla para merecer el nombre de fotógrafo. Mario del Curto puede vanagloriarse de utilizar su cámara como un auténtico medio de comunicación, sobretodo y en primer lugar con aquellos a quien fotografía. Sus imágenes no surgen del voyeurismo ni del esteticismo, sino de una relación humana delicada que ha necesitado tacto, paciencia, humor, simpatía y respeto -disposiciones muy difíciles de reunir-. Estos anarquistas del arte son muy reacios ante cualquier maniobra de promoción artística; sin embargo han reaccionado ante la solicitud y la curiosidad amistosa del fotógrafo expresando mediante su comportamiento, su mirada, su orgullo de creadores, en ocasiones su actitud desafiante, aquello que nunca hubieran dejado translucir "al natural". Sin dejarse llevar por lo meramente pintoresco, Mario del Curto a conseguido aplicar, mediante su práctica y lenguaje específicos de fotógrafo, esa premisa del pintor: no reproducir lo visible, sino hacer visible.

Michel Thévoz. Conservador de la colección de Art Brut, de Lausana Un libro " Les clandestins - Sous le vent de l'Art Brut " editado por la Collection de l'Art Brut , acompaña la exposición.

©MARIO DEL CURTO. Oswald Tschirtner. Austria, 1993.


©MARIO DEL CURTO. Eugènio Santoro. Suiza, 1993.