|
|
BON DIA COMUNIDADE. CANDEAL-SALVADOR
DE BAHIA. David Airob. ASTURIAS.
FNAC PARQUE PRINCIPADO (Centro Comercial Parque Principado.
Autovía A66. Siero) Hasta el 27 de marzo.
El privilegio de un fotógrafo es tener una buena
excusa para entrar y profundizar en mundos que de otra forma
le serían inaccesibles. El de un fotógrafo
excelente es trascender además su propia vivencia
convirtiéndose en mediador entre esos mundos y su
lector; podemos ser miles de lectores, pero nos representamos
en la imaginación del fotógrafo excelente
como una parte de sí mismo a la que quiere explicar
la maravilla que encierran los mundos explorados, exprimidos
y valorados gracias a una buena excusa. El fotógrafo
excelente también le quiere explicar a su lector
lo que hay en él mismo cuando se pone ante el mundo;
quiere explicarle por qué ha visto esos mundos de
una manera antes que de otra. Así que esta clase
de fotógrafo quiere, al fin, explicarse a sí
mismo a través de una confrontación con la
vida, con algunas de las caras posibles de la existencia.
Pero la buena excusa requiere técnica, formatos,
estilo. Cualquier tipo de expresión lo requiere y
la fotografía tiene una manera muy especial de exponer
sus requisitos: los enmascara como si fueran parte de los
dispositivos que desplegara la realidad misma para manifestarse.
Que tantos años después de que esto sea explicado
hasta la extenuación el resultado de estos mecanismos
nos siga pareciendo como una forma de representación
natural no es la pega de esa excusa maravillosa que es la
fotografía: es su peculiaridad, su paradoja y su
grandeza.
Y así vemos Brasil. Vemos uno de los lugares más
hermosos de la tierra y una de las sociedades mas vivas
que existen gracias a la intermediación de un fotógrafo
excelente, David Airob, que ha disfrutado de la ilusión
de un proyecto compartido y al mismo tiempo le ha dado su
propia forma. Fotos espectaculares las de David en el mejor
sentido de la palabra, puesto que la fascinación
surge del poder de lo que representan tanto como de una
manera de registrar alejada de los estereotipos, esos recursos
simplones que consisten en recurrir constantemente a un
repertorio de recursos retóricos de moda intercambiables
para obtener una valoración instantánea. Hay
en cambio una gran pureza en estas fotos. Pureza entendida
como genuina expresión de alegría ante los
descubrimientos. Esa pureza está en cada uno de los
pasos que adivinamos tras la disposición del espacio
y del tiempo de cada una de las tomas: todo estaba allí,
pero todo parece haber esperado al fotógrafo excelente:
el niño de la guitarra, la portería hecha
con chanclas, la peña de amigos en el bar de la favela,
los manguerazos sobre las avenidas costeras de Salvador
de Bahía tras una noche de carnaval. Nadie diría
que ha sido la primera vez que David ha trabajado la realidad
imprevisible y efímera, que es uno de los mejores
registros del reportaje, con una cámara de medio
formato; y en este salto sin red la realidad le ha esperado,
como si le dijera: "Tómate el tiempo que precisas,
nada esencial vas a perder". Y de esa inspiración
han salido una colección de momentos sublimes, patentes
ya en todos nosotros gracias a la intermediación
preceptiva que hace posible la buena excusa de David para
estar una temporada en Brasil. Tras mirar estas fotos nuestra
mirada es un poco mas sabia; podremos, a partir de ahora
y aunque aún no lo sepamos, ver con más calidad,
conjugando, como dice Cartier-Bresson, nuestro ojo, nuestra
mente y nuestro corazón. Alzar los ojos al cielo
es una buena manera de alcanzar la reconciliación
con la vida en los momentos difíciles. Consultar
las intermediaciones cargadas de pureza es otra.
Pepe Baeza
Jefe
de fotografía del Magazine de La Vanguardia y profesor
de la UAB
|