| Eros
En
el marco del festival PhotoEspaña 2001
que se llevó a cabo en los meses de junio
y julio en Madrid, la embajada de México
en España colaboró con "Eros",
una exposición que explora la sensualidad en las
lentes de dos fotógrafos mexicanos separados en
el tiempo y en lo formal. La exposición estuvo
comisariada por Pablo Ortiz Monasterio.
La
estrategia expositiva dispone a los dos autores
enfrentados y dialogantes, la fotografía de ambos
se reparte por todo el siglo XX pero su temática
es radicalmente diferente, aunque igual de transgresora.
Méndez desarrolla en los años veinte la
fotografía "erótica" en México, en un momento
en que sin duda su arte provocaba escándalo y
se podría tachar de inmoral. La evocación de este
fotógrafo es completamente moderna. Antecede a
autores que empiezan a trabajar en Europa
por esa época como Man Ray, y algunas de
sus imágenes preceden a las de Álvarez Bravo,
veinte años más tarde.
En
definitiva, Méndez está en la línea de los artistas
decididos a romper tabúes sobre la sensualidad
en el arte y en la nueva imagen de la mujer, un
artista destinado a buscar "formas más estéticas".
Las fotos de la exposición están entresacadas
de la prestigiosa y abundante colección de D.
Ava Vargas y pertenecen a uno de los períodos
más fecundos de Méndez, los tres lustros entre
1920 y 1935. Aunque son copias modernas, existen
ejemplares coloreados de las fotos en México que
no están aquí expuestos. Hemos de pensar que la
mayoría de los positivados se destruían, por miedo
a la rígida moralidad reinante.
Al
otro lado, las fotografías de Francisco Toledo,
rompen todo tabú personal y de tribu, en una sexualidad
desatada y animal. Toledo, experimentados sobre
otros campos como la pintura, la escultura o el
grabado entiende la fotografía a través de la
superposición y el empastamiento, con las imágenes
instantáneas y limitadas que ofrece la polaroid
pero al mismo tiempo inmediatas y pulsionales.
Elementos mediterráneos, mexicanos y sobre todo
fantasmas personales y el propio cuerpo masculino
con todas su atribuciones y atributos.
Las
veinte fotografías (pintadas e intervenidas) que
se muestran pertenecen a un numeroso conjunto
que produjo Toledo en los años noventa, cuando
realizaba acciones para la cámara instantánea
Polaroid, utilizando su propio cuerpo para
exorcizar demonios y chanéques que acompañan al
sexo.
El
cuerpo de la mujer y el del hombre enfrentados,
por un lado la sensualidad decimonónica y por
otro los miedos contemporáneos y atávicos en dos
miradas sobre la desnudez y el sexo, "al sur del
hemisferio norte". La sala del instituto de México
participa como invitada en el Festival Off
de PhotoEspaña 2001.
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