BERNARD PLOSSU
está considerado uno de los principales fotógrafos del mundo. Su reconocimiento le viene dado por distinciones tales como el Premio Nacional de fotografía de Francia pero sobre todo por las diversas publicaciones realizadas en los últimos veinte años y las diversas exposiciones en los más importantes centros de arte del mundo. Sus fotografías se encuentran en las principales colecciones y su aportación a la fotografía está reconocida en todas las más importantes Historias de la Fotografía escritas. En España su trabajo ha influenciado a artistas de la última generación y su reconocimiento se puso de manifiesto a través de la gran retrospectiva que el IVAM de Valencia le tributó en 1998. Esta autor ha sabido ampliar la mirada poética visual hasta el punto de saber convertir cada imagen en un pequeño verso que suele vivir con la misma intensidad en la copia que se cuelga como en la que se reproduce en las páginas de sus libros

Forget me not
(INÉDITO)

"Olvídame no. No me olvides. La memoria de lo descolocado, de todo aquello que no ha sido aún estructurado, de todo lo que hemos ido acumulando en un lugar incierto y que no ha sido aún encasillado ni asimilado. Lo que poseemos pero no mostramos, el lugar de lo íntimo no público que nos hace grandes y donde dejamos residir parte de nuestra fortaleza. Somos mucho mejores porque no mostramos todo lo que somos. Solo el Forget me not de nuestros recuerdos y obras nos mantiene en pie."

Así introduce Rafael Doctor el trabajo, disperso y rescatado de lugares y años, que este libro publica y en el que apreciamos un Bernard Plossu inédito, una selección de fotografías olvidadas, "pequeños e intensos retazos de su vida que finalmente quedan comprimidos en imágenes en las que el tiempo, el movimiento, lo preciso e impreciso, los susurros y las plenitudes acaban configurando una particular manera de entender el mundo.

La grandeza de este trabajo reside en su simplicidad, en su simpleza incluso, en ser capaz de lograr plenitud en una pequeña piedra, en una callejuela, en un rostro anónimo, en las sombras, en esa nada que normalmente no nos hace detenernos. Fotografía que trasciende y que nos hace valorar y apreciar el instante de toda situación.
Este libro ofrece entremezclados diferentes aspectos del insondable mundo visual y vital del autor. Desde las primeras y ya intuitivas tomas realizadas a finales de los cincuenta a la sombra de la cámara de su padre, su precursor visual y uno de esos miles de fotógrafos sin nombre, sin libros ni exposiciones, pero gran fotógrafo, hasta las últimas fotografías tomadas los días pasados. De la misma forma aquí aparecen algunos de los experimentos, casi juegos, donde lo fotográfico adquiere otras dimensiones. Vemos restos de viajes, escenas que nunca fueron mostradas, espacios íntimos que no habían llegado nunca a paredes o páginas, cosas y situaciones ya difíciles de recordar, pero que han resistido y que aquí se ofrecen como nuevas.

Este trabajo de Bernard Plossu es interesante aunque no resulte fácil ni nuevo. Vemos confluir en estas imágenes influencias formales de cierta fotografía plana de las vanguardias de principios del siglo XX, sobre todo de los años treinta. Encontramos tomas paralelas a ciertas películas francesas de los años sesenta y setenta que también supieron contar con un tiempo y una luz distinta. Vemos, además, tomas que ya estaban en todos los álbumes familiares e imágenes que siempre hemos hecho y nunca hemos sabido por qué. El trabajo de Bernard Plossu supone una afirmación de que no nos hemos equivocado cuando nos hemos dejado llevar sin pretensión alguna, cuando hemos querido capturar la simpleza de las cosas.