ÁLVARO VILLARRUBIA (Madrid, 1963)
es uno de los más importantes fotógrafos editoriales activos de nuestro país. Sus fotografías copan las portadas de diversas revistas de moda y tendencias de nuestro país en los últimos años. Su trabajo como retratista goza de un amplio reconocimiento. Su actividad expositiva hasta la fecha ha sido corta ya que ha centrado sus esfuerzos en el campo editorial. En el 2001 su página Web recibió uno de los más importantes premios existentes en el mundo del diseño y la fotografía. El libro que ahora presenta, "Crash", supone la consolidación definitiva de este artista. Esta edición se configura a través de dos ejes: trabajo aplicado a las publicaciones en las cuales desarrolla su actividad y trabajo inédito, llevado a cabo, hasta ahora, para sí mismo. Olvido Gara-Alaska dice de él: "En este libro no hay complacencia ni rigor histórico, los seres se mezclan, no hay orden cronológico ni estilístico. Y está bien que así sea porque intentar fragmentar la obra de Villarrubia en compartimientos, estancos, capítulos o décadas es tan imposible como encerrar una fiera entre cuatro paredes de papel de papel".

Crash
Comienza el viaje. Ponte cómodo y déjate llevar de la mano de Álvaro a su universo alucinante y alucinado. Las criaturas que lo pueblan no las encontrarás por la calle, no son de este mundo, porque hasta las que tienen nombre y apellido han sufrido una transformación, están disfrazadas, erotizadas, idealizadas, desnudas o amordazadas…. Y, sobre todo, ancladas en una nueva geografía, a veces lúcida, a veces terrible, pero siempre sugerente.
¿Estás dispuesto a viajar, a sumergirte en aguas pantanosas, luminosas, inciertas claustrofóbicas…?
Este libro es un billete a una nueva galaxia en la que seguro te apetecerá quedarte una temporada y así poder explorarla a tus anchas. Y quién sabe, tal vez tengas la suerte o la desgracia de ser seducido por la belleza de alguno de sus habitantes. Porque eso sí, cada planeta está poblado sólo y exclusivamente por criaturas bellas. De una extraña belleza, a veces, en las que según qué imagen, domina la fuerza, la soledad, la angustia, la luz, el equilibrio geométrico, o el caos más barroco. ¿Acaso no hay belleza en el desamparo de ese niño hombre atado con cadenas y cuidando de una muñeca? ¿O en la androgínia rotunda de una modelo que se muestra impúdica, fuerte y perfecta ante la mirada osada de Álvaro? ¿O en el glamour irónico de una vaquera en bikini?.
Detrás de cada foto hay una historia que yo he intentado descubrir. Y en algunas el campo magnético es tal, el canto de las sirenas tan atrayente, que necesitas pasar de página para no quedar atrapado. ¿Cómo hacen el amor estos habitantes? ¿Con quién? ¿Qué desean? ¿A uno de su especie, o de otra? ¿Qué nueva sexualidad reclaman? Aquí parece haber lugar para realizar todas las fantasías que ansíen sus protagonistas. Fantasías recatadas, ingenuas, salvajes, impúdicas, ambiguas, crueles…
Viendo las fotos también me asaltan preguntas más mundanas, o acaso frívolas, y cuántas veces se las habré formulado: Álvaro, ¿y de dónde sacas los modelos? ¿Cómo se dejan desnudar ante tu mirada? ¿Cómo se transforman en la materialización de tus sueños? Y la respuesta está ahí, claro, al alcance de la mano. ¿Cómo no querer formar parte de todo esto? ¿Cómo no negarse a ser otro para así acceder al planeta al que Villarrubia te destine? Qué más da si te deja en cueros, te cubre con una máscara de animal, te embadurna de lodo, o hace crecer ramas y pezuñas de tus manos? Porque si él te ha elegido, y ya da igual donde te haya encontrado, en una discoteca, perdido en la noche o en una playa de Ibiza, lo mejor es dejarse llevar y descubrir qué criatura hace nacer de tí. Despojarte por un momento de tu disfraz aburrido de hombre anodino para que él te inmortalice como duende, elfo, ninfa, fauno, niña perdida en un lugar oscuro, minotauro, travestí moldeado con metal, muñeca de carne y plástico, caníbal de tí mismo disfrutando de una orgía de sangre…
¿Quién da más? Pues hay más. ¿Qué haces que aún estás leyendo cuando de lo que se trata ahora es de mirar? Abre los ojos. Este viaje merece la pena.

ALEJANDRO AMENÁBAR