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ClubFoto | Noticias

Arco 2001
Terror en el supermercado

 

En un país como España, donde se editan más libros de los que se leen y se producen más artistas míticos de los que se pueden digerir, se ha podido disfrutar de una de las ferias más grandes en el mundo del arte a nivel internacional. Esto fue ARCO.

La ambigüedad que determina que una feria sea una macro-exposición abierta al público -que a la vez que involucra a artistas, galeristas, espectadores y demás- provoca una sensación extraña al ojo avezado y de placer al que no lo está. Para unos, este hecho determina que a menudo las obras que se exponen ya las hayan visto en otros sitios, o como mínimo "les suenen"; para otros es el mejor lugar simplemente para "ver". Para los que se encuentren entre los primeros, siempre les queda el reto de buscar aquella obra, en aquella galería extranjera, que les ofrezca la chispa necesaria para que todo el recorrido (caro, por el precio del billete), se amortice.

Este año, como en anteriores, la presencia de la fotografía volvió a ser dominante. Hibridada con la instalación hemos podido ver incursiones vanguardias de conocidos fotógrafos como Javier Vallhonrat dentro de la video-proyección, o nuevas propuestas que unen "arquitecturas" con el montaje fotográfico, como proponen algunas galerías británicas, invitadas de honor este año. Por otro lado, los viejos formatos, bidimensionales y atemporales, mantienen su buen estado de salud.

ARCO no nos trajo ninguna novedad llamativa, pero sí el placer de volver a ver algunas antiguas creaciones y otras nuevas de habituales como Susi Gómez, Chema Alvargonzález, Javier Vallhonrat, Alberto García Álix, o Vik Muniz. Todo eso entre cientos de obras en las que la tendencia de otros años a "ser graciosas" se ha transformado este año en ser asombrosas o simplemente epatantes. En un sentido contrario, más sereno, hay que reseñar las colecciones de entidades privadas que, como otros años, presentan obras con excelente gusto. Un buen ejemplo fue el stand de Caja de Madrid, con excelentes fotos de autores contemporáneos algunos de ellos ya clásicos.

La representación de la fotografía en Reino Unido, país invitado de honor de esta edición, fue algo decepcionante. Sin embargo, pudimos resarcirnos con algunas obras de verdadera belleza en galerías italianas y australiana. En cualquier caso, una ocasión única para estar al tanto de lo último de la fotografía internacional en un único lugar. Ver y dejarse ver. Pasear entre metros y metros de -según dicen- arte. Y quizás alguna joya por la que merezca la pena... pagar. Hasta el año que viene.