©David Airob

BON DIA COMUNIDADE, POR DAVID AIROB

En Salvador de Bahía existe un lugar donde las casas están rebozadas con música y las calles tienen ritmo. Donde los niños juegan con pentagramas y los mayores hacen hablar tambores. Donde la cultura es el principal patrimonio para su desarrollo y sustento. Candeal, la pequeña favela del barrio de Brotas, donde la música sustituyó a las armas.

La comunidad que vio nacer a Carlinhos Brown, aquel chiquillo que ayudaba a su familia trabajando de aguador llevando el agua a todas las casas y que gracias a esta tarea pudo observar todos los problemas que sufrían sus habitantes, naciendo en él un fuerte compromiso social, que con los años, le ha llevado a convertir Candeal en una favela musical, un microespacio donde la violencia no tiene lugar y la gente es feliz.

Pasear por sus estrechas y empinadas calles de la mano de unos mininhos, hablar con sus gentes, observar a Sonia 'La Cubana', la mujer que cree ser la reencarnación de Celia Cruz, a Felipe dando clases de violín a los más pequeños, a Pedrinho impartiendo lecciones de política a los adolescentes; compartir un feijoada popular, escuchar a María contando como dormía encima de sus hijos para que no les mordieran las ratas antes de las reformas del alcantarillado, las charlas con Patricia, la directora de 'Tá Rebocado', el proyecto de desarrollo urbanístico del lugar, subir por la Rua Bob Marley con sus casas de colores y observar desde lo más alto como los ricos han acabado con parte de la selva que rodeaba Candeal construyendo grandes rascacielos u oír el rugido que emitía el bueno de Guga tras un fuerte abrazo y que tardé en averiguar unos dias en descubrir su signicado, quería un 'Camel', fueron experiencias que te plantean mil preguntas sobre este loco mundo en el que vivimos y sobre todos los valores perdidos por el camino.

Sin duda, si algún día me pierdo que me busquen en Candeal.

David Airob

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