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El
caballero Don Quijote
El
soldado más intelectual de la historia
de la literatura, el protagonista inmortal del
subconsciente de Cervantes, el personaje irrenunciable
de las letras universales, tendrá su versión
fílmica en el nuevo siglo de manos de Gutiérrez
Aragón. He aquí unas notas del director
sobre su inminente aventura manchega:
En
las pruebas que hemos hecho a Juan Luis Galiardo
hemos visto que este da una idea romántica
del personaje, cálida, amatoria, estilizada
y que coincide con la época del redescubrimiento
del Quijote por los escritores y pintores del
98, tipo Unamuno u Ortega o antes por los románticos
alemanes..
Sancho
en esta versión está interpretado
por Carlos Iglesias, un actor popular de
las series de televisión, pero formado
en el teatro clásico. El Sancho de nuestra
versión, si bien respeta los convencionalismos
del personaje, termina aquijotándose -
quizá más que en el original cervantino
y terminó siendo no ya un comparsa o una
contrafigura de don Quijote, sino heredando del
personaje protagonista el relevo de sus aventuras,
imaginaciones y deseos.
Dulcinea
conserva su doble condición de aldeana
bruta y la de su idealización hecha por
el Caballero (Marta Etura, donostiarra
de 23 años que debutó con "Sin
vergüenza").
Sansón
Carrasco recibe un tratamiento de comedia
- potenciada por el actor que le encarna, Santiago
Ramos- y también de respeto y de secreta
envidia hacia el mismísimo don Quijote.
Para
la malévola y bella Duquesa, tan
cariacaturizada en otras versiones, hemos preferido
a una actriz guapa y segura como es Emma Suárez.
Y
para el ambiguo paje Tosilos - disfrazado
de Dulcinea para engañar a don Quijote-
hemos elegido a Juan Diego Botto, dada
la dificultad de un texto divertido, pero que
está entre lo sublime y lo paródico.
Y
así hasta veinte actores importantes más,
con papeles pequeños pero importantes,
que aparecen y desaparecen de una aventura a otra.
Para
adaptar los diálogos de la época
se ha tomado un camino ecléctico. En los
textos en los que hablan personajes populares
se han evitado palabras, giros antiguos o incomprensibles
para el gran público. En cambio los textos
puestos en boca de don Quijote siguen siendo grandilocuentes,
arcaicos y chocantes para acentuar el contraste
entre el Caballero y los que le rodean. Este contraste
fue el utilizado por el propio Cervantes en el
libro para mostrar la locura verbal de don Quijote,
y fue - y es- uno de los recursos más placenteros
y graciosos de libro y, es de esperar, de la película.
Manuel
Gutiérrez Aragón 
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