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La mente
Dice que, cuando los demás veían películas, él vivía. Vaya,
que no es de los que dejan de cenar por acudir a un estreno.
Sergi López empezó en el teatro; es un hombre de teatro del
mismo modo que es un hombre de la calle, un hijo de emigrantes
que se crió en la Cataluña del tardofranquismo pasando,
como buen chico de barrio, más tiempo jugando al fútbol que
estudiando. Un tipo con las ideas muy claras, que huye de
la fama como de la peste. Por eso le gusta pasearse por Vilanova,
donde sigue viviendo, como uno más. Una actitud que le empuja
a creer que lo bueno del cine es que le permite viajar y conocer
gente. No, no hay virus de la vaca loca por lado alguno.
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