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Dame
algo de amor
"Una noche con Sabrina Love" es uno de
los intentos más serios de la cinematografía argentina
por salir del pozo en el que está sumida desde
hace unos años. Avalada por un importante éxito
de crítica y público en el país austral, "Una
noche con Sabrina Love" es una comedia amable
-en el mejor sentido de la palabra- en la que
un grupo de actores en estado de gracia sostienen
una historia que llega a cualquier espectador.
Daniel
Montero (Tomás Fonzi) vive en un pueblo del
departamento de Entre Ríos, en el interior
de Argentina. Tiene 17 años, un trabajo
en una cadena frigorífica donde procesan pollos
y una pasión: seguir el programa diario de la
estrella del porno, Sabrina Love. Huérfano desde
que sus padres mueren en un accidente de tráfico,
la vida en el pueblo de Entre Ríos consiste en
poluciones nocturnas y sueños con minas. Por eso,
cuando Daniel gana un concurso que da derecho
a pasar una noche con la diosa del sexo, no duda
en jugarse la vida y atravesar el país para ir
al encuentro. El trayecto hasta la ciudad -vadea
ríos, escala puentes, escapa a asaltos, conoce
a camioneros que le hablan de la conveniencia
de los "forros", hace amistad con un escritor
que malvive por el país- es sólo una preparación
para la entrada triunfal en la gran Baires,
donde vive el hermano mayor de Daniel, Enrique
(Fabián Vena), quien desconoce la suerte de
los padres y esconde sus tendencias homosexuales
con su trabajo de puto.
También
hay en la película lugar para un cierto sentido
de la épica: Daniel Montero es un niño cuando
deja el pueblo, y un hombre cuando vuelve a él.
Ha superado las pruebas: ha sobrevivido a la corriente
del río, a un asalto, pierde la virginidad, se
emborracha por primera vez... "Una noche con Sabrina
Love" es una película donde lo que priman son
los sentimientos, los personajes creíbles de puro
humano. Cecilia Roth da más que el cuerpo
a la pornostar, una Sabrina que asume que es "Doña
Puta", y que se conmueve ante la sensibilidad
del chico de provincias de mirada clara que es
Daniel Montero. Y es un canto a la vida y a la
esperanza: como dice Sabrina, "hay que meter toda
la mierda en un baúl y seguir viviendo". El director,
Alejandro Agresti, ha manejado con criterio
a un grupo de actores inspirados, cuya humanidad
trasciende la pantalla y quedan en la retina del
espectador mucho después de finalizada la proyección.
Todos quieren pasar una noche con Sabrina Love.
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