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ClubCine | Noticias

Montxo Armendáriz
Entrevista

 

Montxo Armendáriz vuelve a echarse al monte. El director vasco ambienta una historia de amor y combate en el corazón del bosque como ya había esbozado, aunque de forma distinta, en "Tasio", su debut cinematográfico de 1984. Tras el rotundo éxito de "Secretos del corazón", Armendáriz ha rodado en las montañas navarras "Silencio Roto", una exploración de la romántica figura del maquis (el guerrillero antifranquista refugiado en las montañas). La historia de Lucía (Lucía Jiménez) y Manuel (Juan Diego Botto) en el invierno de 1944, será con seguridad una de las más emotivas y esperadas del cine español durante esta temporada. Su director ha hablado en exclusiva para ClubCultura de su cine comprometido con el mundo que vivimos.

Después de un exitazo como "Secretos del corazón" te has pasado a los maquis. ¿Es una presunción ideológica por tu parte?
Sin lugar a dudas. La verdad es que tenía una idea bastante sesgada y bastante incompleta de lo que habían sido los maquis o la guerrilla antifranquista durante la posguerra. Fue Carmelo Gómez quien me habló de la posibilidad de hacer una historia de este tipo, y me pasó un libro de Secundino Serrano. Después un amigo de Valencia publicó una nivela titulado "Maquis". Leí todo lo que encontré tanto de Secundino como de Fernanda Romeo, Justo Vilas, los historiadores que se han ocupado un poco de esta época. Conocí a varios de los guerrilleros y hablé con ellos, les grabé buscando historias... Y de todo este cúmulo ha surgido lo que después es el guión. Me di cuenta que esta época de nuestra historia era muy desconocida, muy callada conscientemente por todos los lados y que, realmente, ahí había historias humanas, historias sociales, que seguían teniendo vigencia y fuerza hoy en día.

Estamos en un momento en el que el maqui más 'hollywoodiense' podría ser el Subcomandante Marcos. Tú, en cambio, te has ido a historias más humildes, anónimas.
Sí, pero supongo que los americanos estarán deseando hacer la historia del Subcomandante Marcos. Ójala sea algún mexicano porque lo conoce mucho más. Esa es una historia que se te presenta como muy cinematográfica por todo lo que tiene de romántico, de héroe. Pero pertenece a la sociedad mexicana, que no quiere decir que nadie la pueda hacer desde fuera. Pero me imagino que los americanos andarán ya detrás de poner una lata de Coca Cola en la historia.

Tú abordaste el tema de la inmigración antes que fuera un acontecimiento mediático. ¿A qué te suena todo lo que está pasando?
No ha dejado de estar de actualidad, desgraciadamente, desde que empecé con la historia. En aquellos momentos estuve tres meses conviviendo con ellos para investigar por qué venían, qué ilusiones traían, qué problemas encontraban , qué dificultades, cómo sufrían el aislamiento y el racismo de nuestra sociedad... El problema es que todo aquello se ha ido agigantando y cada vez ha cobrado unos tintes mayores y mucho más graves. Yo aporté mi granito de arena en el sentido de dar a conocer aquella situación, pretendiendo con ello que el conocimiento ayudara a evitar ciertos comportamientos. Yo creo que en el fondo es lo que desde otros ángulos intentan todas las organizaciones sociales y políticas que hay que, de alguna forma, tratan de frenar todo lo que supone el racismo, la marginación, la intolerancia.

Dentro del cine te has establecido en un puesto resistente a lo Ken Loach.
No lo busco. A mí me encantaría hacer una comedia y una película de cine negro. Es lo que más me gusta pero no consigo hilvanar una guión que me guste. Creo que cada uno hacemos lo que buenamente podemos o lo que sabemos. Se me da mejor esto, o lo encuentro más fácil, o me adapto mejor, mientras no encuentre otra cosa que me seduzca.

Es un poco la ironía del artesano es un mundo industrial.
Artesanos artesanos quedan pocos. Es muy difícil ser artesano en el cine. En cualquier otra profesión igual uno puede serlo. Pero en el cine, salvo que uno se coja una camarita digital y se lo haga todo con tres amigos. Yo no me considero artesano en el sentido en que estoy dentro de lo que se considera industria cinematográfica en este país, que no creo que sea verdaderamente tal, por otra parte. Tienes que contar con mucha gente, dependes de muchos técnicos y ahí la artesanía se tambalea bastante.

Estamos en una semana en la que el cine se debate entre Torrente y Gran Hermano. ¿Esas son las cuentas que hay que echar?
Supongo que sí. Todo depende de por dónde se mira. En cuanto a la resonancia, lógicamente, pues no se habla más que de todo eso y del partido de fútbol. Pero siempre ha sido así. Es una forma de analizar que me parece muy bien, cada cual debe hacer el cine que crea conveniente. Desde le punto de vista de cine a todos nos beneficia que una película española tenga una taquilla como las americanas. LO mismo que Gran Hermano ha conseguido cambiar el esquema de funcionamiento de las televisiones, aunque sería mucho más largo de hablar. Lo que habrá que buscar es darle el atractivo a otras cosas para que vayan a verlas también.

¿Cuál es la razón por la cual el punto de vista de la historia está en el personaje de Lucía Jiménez? ¿Es por conseguir un cierto distanciamiento, algo de perspectiva, con respecto a los hechos que suceden?
Escribí un primer guión donde el punto de vista estaba en los guerrilleros. Sin embargo había un montón de cosas que se quedaban fuera. Me di cuenta que contándola desde el punto de vista de los que se quedaban en el pueblo se ampliaba bastante. También vi, y dicho por lo propios guerrilleros, que si ellos subsistieron todos los años que aguantaron fue gracias al apoyo y colaboración de la gente del pueblo, fundamentalmente de las mujeres.

¿El ritmo del largometraje intenta ajustarse milimétricamente al ritmo de vida de un pueblo de montaña en la Navarra de 1944? ¿Es esa la razón de un, por tanto, consciente letargo que respira el desarrollo de la historia?
La película está rodada en Navarra pero es circunstancial, no quiero que se ubique en concreto. Incluso preferiría que se hubiese rodado en otras zonas distintas donde hubo asentamientos guerrilleros fuertes, como León, Galicia o Levante. Pero no encontramos el pueblo adecuado salvo en Navarra. El ritmo de la historia que considero adecuado a la historia.

El perfil de tu obra es humanista y antropológico, con una especial atención a los humildes, a los inadaptados.
Uno es la peor persona para autodefinirse a autoanalizarse. Lo que sí puedo decir es que me interesan las historias de las personas y de lo que nos pasa a las personas. En ese sentido las películas que he hecho he intentado buscar historias que de alguna forma me atrajesen, me sedujesen, por lo que tenían en sí de peripecia humana: contar la vida en sus diferentes aspectos, dificultades, entornos, etc. Que es lo que realmente me gusta.

O sea, que estás más allá de ideologías, de condiciones humanas...
No, no, que va, ni mucho menos. Yo creo que todo el cine es ideológico y político, uno más conscientemente o más explícitamente que otro. Pero yo no creo que haya alguna película inocente, o no ideológica o no política, se quiera o no se quiera Con esto te quiero decir simplemente que no pretendo hacer cine antropológico. Prefiero que eso sean los espectadores quienes de alguna forma te etiqueten o te califiquen. Yo hago el cine que me gusta hacer y que quiero hacer. El que en el fondo me divierte hacer. Sí es cierto que ese cine, como el de cada uno, tiene unas coincidencias y unas constantes que se van repitiendo. Muchas veces yo no soy consciente. Muchas veces sois vosotros quien lo descubre y quien te lo dice. Y pienso: "ah, pues no había caído, pero tienes razón".

Te gusta tener una historia entre las manos y amasarla. Tanto te da si se trata del kronen o de una montaña navarra. ¿Qué diferencia hay, de todos modos, entre ese salto de alpinista entre las montañas navarras y el caos urbano y dopado de las calles de Madrid?
Yo creo que no hay tanta diferencia. Creo que todas las personas tenemos un abanico de gustos, de cosas que quieres indagar. Igual que hay días que te apetece quedarte en casa leyendo o escuchando música y los hay que te apetece salir hasta las siete de la mañana y emborracharte. Una cosa no quita la otra. Lo único que le pido a las historias es que me atraigan y que los personajes me interesen. Que valga la pena contarlo en cine y en imágenes.

¿Eres un coleccionista de historias o ellas llegan a ti de una manera arbitraria?
Las dos cosas. Muchas veces llegan y otras las busco y las provoco. Creo que, en el fondo, siempre las buscas y las vas provocando. Pero hay unas que más claramente te vienen a ti y te seducen, a través de amigos, de circunstancias.... Otras eres tú el que vas buscándolas y el que realmente investigas.