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Entrevista
(II)
Desde
"El cielo sube", cine muy experimental
gracias al que te compararon con José Luis
Guerín o directores similares, caminas
hacia un terreno más accesible. ¿A
qué se debe esta evolución?
Este
tipo de cine se estrena en salas de versión
original, normalmente. Pero tampoco busco un tipo
de público, por ahora. Pero la respuesta
a tu pregunta es que, como este cine está
tan ligado a la vida, a lo mejor dentro dos años
mi vida ha cambiado radicalmente, y entonces mis
películas puede que sean radicalmente diferentes.
Nunca se sabe dónde uno puede acabar. A
lo mejor me encuentro trabajando en una plataforma
petrolífera y se me ocurre hacer una película
sobre este hecho. Todo depende de dónde
estés viviendo, qué hagas...
¿Estéticamente
crees que aún permanecen ideas de tus años
dedicados al súper 8?
Cuando
empecé a filmar en súper 8, en una
primera fase quería mitificar el glamour,
el cine incluso de género, de todo lo que
yo veía cuando tenía 11 años.
Iba rodando como una especia de enfermo por todos
los sitios, con la cámara para arriba y
para abajo. Cuando entré en la filmoteca
tomé conciencia de que el cine servía
para algo más. Lo que sí veo es
como una progresión. Ir de los juegos a
lo esencial de las cosas. En este caso ["Pau
y su hermano"] por fin hay hasta personajes.
No sé dónde terminará todo
esto. Puede que haya un día en el que llegue
un tope y no pueda seguir para adelante, y haya
que cambiar otra vez. Antes estaba muy preocupado
por las cuestiones formales, sobre todo por las
estructurales, y ahora por los pensamientos utilizando
las herramientas de escritura fílmica.
¿Cuál
es el por qué de la continuidad siempre
cronológica de tus historias, que creo
que se traduce incluso en los rodajes? ¿Recuerda
un poco la ausencia de maquinaria, de efectos
externos, al movimiento Dogma?
Yo
admiro mucho el cine de Lars Von Trier,
y dentro de esta historia la película "Celebración"
[Thomas Vintergerg] me parece maravillosa.
Pero que la gente tanbién piense que los
personajes de "Pau..." se basan en las
experiencias de Rossellini, Cassavettes, Welles,
Ken Loach... Aunque me comparen a veces,
mi cine no tiene mucho que ver con Dogma.
De todas maneras vivimos en la sociedad de las
etiquetas, que son parte de la sociedad de la
información y de lo vertiginoso. Necesitamos
etiquetar las cosas para que la gente tenga un
referente y decida si compra manzanas o peras.
Supongo que necesitamos clasificarlo todo. Acepto
el hecho pero, a la vez, que la gente reflexione
también, aparte de toda la maquinaria propagandística
que significa Dogma. Por otro lado me parece un
invento divertidísimo, porque toda esta
gente lo inventó riéndose.
¿De
qué fuentes bebes aparte de las puramente
cinematográficas?
Principalmente
de la literatura. Siempre he pensado que me ha
influenciado más la literatura que el propio
cine. Nunca me cansa hablar de Josep Plà
porque es puro cine todo lo que escribió.
Su postura frente a las cosas en general. Y no
me nutro sólo de la creación. Creo
que todos los humanos somos esponjas: hablamos,
andamos, nos comportamos según lo vamos
viendo. Vamos construyendo algo que al final de
nuestras vidas no sé si seremos nosotros
mismo o no, pero es igual. Lo que sí que
noto es que ha medida que creces sabes menos.
Cuanta más información tienes, más
has leído, viajado... menos te atreves
a pontificar o a hablar de una manera sentenciosa,
Cuando tienes 15 ó 20 años, no has
hecho nada, y dices que tal cosa va a misa "porque
lo digo yo".
¿Cuál
es la última película que has visto
y te haya interesado de forma llamativa?
La verdad es que veo mucho cine, me lo trago todo.
Considero que necesitamos ver todo tipo de cosas
porque hay un momento para cada historia. Pero
"Amores
perros" me ha llamado la atención.
Tiene cosas interesantes y otras que no tanto,
considero. Creo que hay un momento en la película
que da un bajón porque es difícil
construir una historia en la que, de repente,
se incorporan personajes nuevos. Tiene mérito
que se haya hecho, de todos modos. Para mi gusto,
que no es transferible seguramente al gusto de
otras personas, me habría quedado con la
primera historia, que era muy hermosa. Hay un
momento que la película chirría
un poco porque no se sabe si está más
por la labor de la virguería estilística.
Pero los personajes tienen una fuerza enorme,
una profundidad y una dimensión humana
que te deja acojonado. La película se va
autocompensando.
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