La vuelta a "el sexo" II

Desde lo más alto de lo claro, la cima de la vida, la idea de la muerte con su tentación a lo oscuro puede acercarse sin demasiado miedo a ser descubierta. Estamos a un paso de entrar en los sótanos de lo turbio. El sexo profundo, el que aún está esperando a los actos, está instalado en la imaginación, es dueño y pide mucho. Siempre parece hambriento. A pesar de que Lucía y Lorenzo, en su vida real, podían sentirse satisfechos el uno del otro, pensé que ante ciertas ofertas ficticias (fuera de casa) su sexo no pararía de fantasear (por separado) y de provocarles preguntas que sólo podrían responderse a solas. De esta posibilidad de identificación con otros personajes y situaciones, siempre en secreto, surge el siguiente sentido que cobró el sexo: el de las fantasías inconfesables, descontroladas, irracionales, el libre instinto, y los supuestos. ¿Qué harías si....te gustaría que...si nadie más se enterara?. Éste es realmente el material que maneja el escritor, pero...¿hasta donde se le permite vampirizar vidas ajenas?... y, ¿cuánto poder está dispuesto a otorgar a su ficción para provocar a la realidad, yendo detrás de ella para intentar que se comporte según lo que ha escrito?... Hablo de afectar con su proceso de escritura en la vida de otras personas. Delicada esta necesidad ciega de encontrar una buena historia, más aún si él mismo se expone entrando en el juego. De aquí la nociva influencia que en los personajes de esta historia produce una novela de sexo escrita por Lorenzo.

De este viaje por debajo de la cara sumergida de la isla surge, a mi entender, la corriente más irresistible del pasado (y por su vibración) del resto de la película: la sugestión. Lucía, la más inocente, tiene a su vez la visión más sugestionada. Ella no ha hecho, pero se ha puesto en el pellejo de la culpa, al identificarse con un personaje que tiene que elegir entre el amor de una madre, o la pasión por un hombre (amante de ésta). Lucía, en el pensamiento se sentirá cómplice de la traición, y así se conocerá más, comprenderá mejor a los otros y podrá perdonar. La sugestión más interesante surge en la isla, cuando ella se siente continuadora de un personaje ya escrito, dejándose seducir por otro que parece borrado, un cambio de sangre del propio autor, el desaparecido Lorenzo. Ella con su destino incierto, ante el agujero, será más lectora que nunca de él. Sí, su necesidad de que Lorenzo siga viviendo dentro de sus entrañas, dejándose sugestionar bajo su sol, le otorgan el derecho a merecerlo todo. El regalo. Lucía y el sexo es una historia de amor.

La última visita al agujero. Hay otro en mitad de la historia, la tragedia, única y común para todos los personajes, aunque a Lucía le pilla saltando. Ocurre cuando una niña se tira dentro mientras sueña con su padre, sugestionada también por él. Por ahí sólo se llega al fondo del mar. En esta historia, los extremos entre lo turbio y lo claro están tan separados como ("el secreto que hay entre"...) la luna y el sol.

Después de seis versiones más de guión, afinando la relación entre la imposibilidad de una verdadera huida, o mejor dicho, entre esa fuga que se cuela hacia atrás, y los conflictos de la creación, empecé a convencerme de que andaba por buen camino. Por fin. Primero había tenido que escaparme muy lejos de mí, torpemente, para luego internarme más que nunca, aunque cambiado y muy desconocido.

Un año más tarde ya había rodado la película, no con aquella cámara digital de mano, sino en un revolucionario sistema de alta definición. La posibilidad de trabajar cómodamente en condiciones extremas de luz y poder usar los metros de "película" sin medirme, entonaban con la idea de facilidad y ligereza de mi primer viaje a la isla. Tengo que decir que en cuanto a la mecánica de rodaje, no me sentí precisamente más ligero, pero sí más libre, con menos limitaciones técnicas.

Ahora, recién terminada Lucía y el Sexo, me siento orgulloso de haberla descubierto después de tanto viaje, pero sobre todo porque ella, ya sola, fácilmente me ha superado. Quiero añadir que para ello he contado con el grupo de actores más generoso, entregado, que nunca pude imaginar, ni en mis mejores sueños. Y lo último, Lucía es, de todos los personajes de mis películas, a la que más quiero.

 


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