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Argumento
de este Fausto 'furero'
Fausto es un hombre cuya vida se desmorona. Especialista
en el campo de la medicina terminal, toda su vida
se desarrolla entre pacientes al borde de la muerte.
Él mismo, encerrado en un trabajo rutinario
y desalmado, se está convirtiendo en un
cadáver. Fausto en un hombre sin sueños,
más cerca de la muerte que de la vida.
El único contacto que el doctor tiene con
la realidad es Julia, su ayudante. Ella
será quien perciba los cambios que experimenta
Fausto, hasta verse involucrada, sin saberlo,
en el juego de los deseos.
En una ciudad enferma y desgastada, reflejo de
una sociedad decadente, se celebra una convención
sobre medicina terminal. Hasta allí se
traslada el Doctor Fausto. Al llegar, en la estación,
tropieza con Santos Vella, un hombre que
afirma haber sido paciente suyo. Lo que Santos
le dice, asombra y asusta a Fausto: cuenta haberle
desahuciado ocho años atrás. "¿Y
cómo lo ha hecho para vivir?" pregunta
Fausto. "Alejándome de los hospitales",
responde Santos. Y mientras lo dice, sus gestos
son groseros de tan seguros, habla con la confianza
de un viejo amigo bromista.
Comienza entonces un viaje por un túnel
del que Fausto no saldrá con el mismo rostro.
Santos será primero una sombra molesta,
un tipo charlatán y arrogante que se inmiscuye
sin contemplaciones en la vida del doctor, capaz
de provocar su ira apareciendo y guiándolo,
con dotes de prestidigitador, a lugares poco comunes
en la vida de Fausto.
Santos le hace entonces la mejor de las propuestas:
es capaz de convertir cualquiera de sus deseos
en realidad. De hecho, antes incluso de que el
doctor pueda sospecharlo, ya lo está haciendo
y le está proporcionando una velocidad
que Fausto tenia olvidada: la del sexo.
Pero lo que parece un regalo, un sueño,
es en realidad la peor de las pesadillas. ¿Son
buenos todos nuestros deseos? Fausto puede llegar
a pensar que sí, pero Santos le desengaña:
Hay deseos que dibujan carreteras hasta el infierno.

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