STERLING
HAYDEN
Manolo
Marinero
Una vez aposté contra un amigo a que Sterling Hayden y Robert
Mitchum nunca harían una película juntos. Voy ganando.
En realidad, ya gané. Me refería entonces a la dificultad
de posponer a lo largo de secuencias y planos-contraplanos un desenlace
durante noventa minutos. Cosa de miradas. Por otro lado, y aquí
estribaba la dificultad, siempre les he asociado de alguna manera.
Aunque uno se tape enroscándose y otro se tape presumiendo.
El
caso es que mis hermanos y yo nos encontramos a Sterling Hayden cuando
vimos, en programa doble, "Red invisible". Nos gustó
mucho la película. Ruth Roman y él tenían que
hacer un largo viaje de fuga y búsqueda esposados, ocultando
siempre las muñecas encadenadas de la vista de los policías.
Luego me di cuenta que "Red invisible" era una variante
de "39 escalones", que vi más tarde. Aquella era
comparable a la película de Hitchcock y muy superior a la tercera
y cuarta versiones.
Aunque
le volví a ver en "Denver" y "Río Grande"
(apología de construcción de trenes muy fatigante.)
En "La estrella", con Bette Davis (película de hablar
y caras muy serias, que no me gustó hasta que la repetí
frente a una televisión pequeña de un bar argüellero:
hoy desconfío de ella), En "Trigo y esmeralda" (melodrama
campestre adormecedor) y "La última orden" (precedente
de "El Álamo", con Sterling Hayden siempre para nosotros
Johnny Logan ("Johnny Guitar") y Sir Gawain ("El príncipe
valiente") Disponíamos los del clan de un tebeo de Val,
el Caballero Negro y Sir Galban.
También
le vi en "Flechas incendiarias", al lado de la esbelta y
sonrosada Collen Gray, de nariz recta y afilada, pero abierta en la
punta. Hubiera dado mucho dinero por verle de pirata en "The
Golden Hawk", con Rhonda Fleming.
Pero
mucho antes, a sus veintiún años, Sterling Hayden había
dado la vuelta al mundo, los siete mares, como marinero en las líneas.
Y a sus veintitrés fue capitán del yate velero "Aries".
Y caído en Yugoslavia como piloto americano, se unió
a compartir junto a los partizans de Tito contra los ocupantes nazis.
Y mientras Hollywood cazaba de liberales a la izquierda, no le vino
muy bien ser anarquista. Y navegó en un yate propio por las
costas orientales del Pacífico y por el golfo de México,
con una tripulación compuesta únicamente por un hijo
y una hija de quince y trece, o catorce y doce años (altos
como pívots de baloncesto.)
Luego
le vimos en TVE como hermano aviador de William Holden y Sonny Tufts,
en Blaze of Noon, del padre de Mia Farrow, John Farrow. Del 47, recién
salido Hyden de los maquis de Tito.
En
la "Jungla del Asfalto" es Dix Handley, que se acordaba
de su alazán favorito, el mejor caballo de la cuadra de su
abuelo, que no pudo montar en su niñez. Y repitió con
Kubrick ("Atraco Perfecto", "Teléfono Rojo,
volamos hacia Moscú".)
En
un momento dado escribí por las buenas una sinopsis, Sterling
Lane, dedicada a Hayden. La historia de un actor americano que no
encaja en el fullero cine europeo y que huía en un yate, el
Sun Ray, dejando y salvando (él tripulaba solo) a la chica
en el embarcadero. Busqué a otro simplón romántico
como Hayden para la cosa. Mario Camus era el sujeto. Le gustó.
Lógico. Camus ha sido pívot de baloncesto y es, al menos,
tan bruto como Hayden. Pero los productores dijeron entonces que nadie
rodaba ya con Hayden por su grado de alcoholismo.
No
recuerdo si antes, entonces o después hizo "Dulces Cazadores",
dirigido por Ruy Guerra. Después de estar desahuciado rodó
con toda seguridad "El Padrino", con Coppola; "Novecento",
con Bertolucci; "Rey de Gitanos", junto a Susan Sarandon,
Brooke Shields y Shelly Winters, una con Boisset. Otras.
Es
evidente que los especialistas más competentes del cine americano
son los diagnosticadores: abogados, agentes y psiquiatras. De su óptica
e intereses depende la competencia presente y futura de los que lo
han hecho (el cine).
Por lo menos Hayden no desvariaba mucho en el 76, después de
la sentencia desfavorable, al escribir "Voyage" (Una travesía),
novela marítima de 570 páginas que cierra con la frase:
Pero
hemos surcado los mares...
Él
ha sido uno de los actores más modestamente inteligente del
cine americano.
Casablanca nº 1
0octubre 1981.