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LOS AMIGOS DE TRUEBA

 

El Baile de la Victoria

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LARGOMETRAJES
"Opera prima"
"Mientras el cuerpo
aguante"

"Sal gorda"
"Se infiel y no mire con quien"
"El año de las luces"
"El sueño del mono loco"
"Belle epoque"
"Two much"
"La niña de tus ojos"
"Calle 54"
"El Milagro de Candeal"
"El Baile de la Victoria"
"Chico & Rita"

NOTAS DEL AUTOR :

Fernando Trueba tiene un modo tan preciso como delicioso para involucrarse en una novela de la cuál le gustaría hacer un film. Dice que “la ve”. Esto es exactamente lo que sucedió con “El Baile de la Victoria”. La leyó y la “vio”. Con mi experiencia de autor que ha visto algunas de sus obras llevadas al cine hoy sé que esto es lo fundamental y maravilloso en un film: respetar la visión y –muchas veces – la conmoción que el futuro director ha tenido con tu obra.

De allí que el método de trabajo que propuse para trabajar en la adaptación es que Fernando y su hijo Jonás escribieran una versión inicial del guión  donde se decantara toda la espontaneidad de lo que Fernando “veía” y luego participaría yo en la elaboración de ese guión, no como comisario que  está allí para vigilar que el director no se aparte del texto sino para completar con una “re-visión” lo que Fernando “veía”.

Así cuando se escribió la primera versión del guión en Madrid yo trabajé la segunda versión en Santiago: pero ya no sobre mi novela, sino sobre el guión de Fernando. Confieso desde ya que ir  luego juntos los dos sobre cada escena y diálogo fue una de las experiencias más hermosas de creación y creciente amistad que me ha regalado la vida. En este proceso entendí lo que Trueba quería decir con “ver”: comunica imágenes “completas” donde no falta un concepto de la luz que tendrá la escena, del gesto de los actores, del ángulo de la cámara, y sobre todo, de la música, la bendita música que hacía que ambos nos sintiéramos personajes de un film que YA tenía  sonido. En esto Trueba es fantástico y se confirmó al trabajar con él la admiración que siempre había sentido por sus películas de ficción o documentales: a su espontaneidad une una cultura cinematográfica tan inmensa, tan en la punta de los dedos y la lengua, que es capaz de hacerte “ver” lo que piensa hacer con la escena  ilustrándote con referencias a momentos de cientos de películas: “que esto de Billy Wilder, que lo otro de Truffaut, que esto de  Sica, etc”. Es dueño de una múltiple energía y logra de sus colaboradores una rápida adhesión: quien se deja fascinar por el magnífico espectáculo de la vida y su gente, seguro que también es capaz de fascinar a los espectadores.
“El Baile de la Victoria” comienza a rodarse en Chile esta semana. Un invernal Santiago con su cordillera nevada nos contempla y acaso protege. Trueba ha elegido a sus actores con total certeza, dueño de su soberana decisión. Sé que algunos de ellos  circulan por la ciudad desde hace días ya metidos  dentro del personaje aun antes de que se empiece a rodar. Cuando el director diga “acción” seguro que se sentirán en casa.

Justo hoy, cuando estoy escribiendo esta líneas, llega el correo con un paquete que contiene la edición en griego de “El Baile de la Victoria”. La coloco en el estante donde guardo mi obra y compruebo que con ésta la novela alcanza un total de quince idiomas. Nada especial, dirá usted. Pero sí para mí: justo quince era el número de traducciones que tenía  mi obra “El Cartero de Neruda” antes de que Michael Radford hiciera el film.

Antonio Skármeta

© Fernando Trueba 2001