"En el
caso específico de Los sobrevivientes, nos pareció que el humor corrosivo
con que podemos presenciar la involución de esta familia era un buen
recurso para poner en evidencia lo absurdo que resultan los valores
que esa familia encarna y que luchan por sobrevivir en medio de la revolución."
Tomás gutiérrez Alea en "Sobre vivencias y supervivencias, cinco
respuestas", entrevista de Daniel Díaz Torres, Cine Cubano # 89-90,
1979.
"Los sobrevivientes
es una metáfora cuidadosamente elaborada, en la que nada se deja al
azar. Algunos de los espectadores de Cannes opinaban, con razón, que
aquí el simbolismo es menos sutil y ambiguo que en las películas de
Buñuel; pero también los objetivos de Alea son otros, y detrás de la
realización -muy imaginativa- y del humor, es evidente que hay también
un cerebro. Alea es uno de los principales cineastas de su país; tiene
una visión marxista de la sociedad y esto, lógicamente, hace que algunos
espectadores no compartan su enfoque; pero al mismo tiempo, su sátira
sobre la rancia aristocracia cubana no puede ser más justa."
Variety, Nueva York, 1979.
"En esta
película el humor, sin perder su amenidad, sirve eficaz y reiteradamente
como máscara, como una señal premonitoria que enlaza y conduce al espectador
a situaciones horribles y trágicas -a veces aludidas simplemente-, a
medida que va desplomándose el orden familiar. [...] Es la suma de efectos,
atmósferas, simbología, movimiento y diálogos -y un montaje realizado
con sensibilidad- lo que revela a su director, Gutiérrez Alea, como
un verdadero maestro de su arte."
Nancy Leventhal, Skyline Press, San Bruno, California, 1979.