Una familia
de ascendencia criolla y aristocrática, afincada en cánones sociales
que la revolución va destruyendo, confía en un revés histórico y pretende
ignorar el aleccionador paso del tiempo. La circunstancia de fortaleza
situada, sin abrirse para que entren los aires renovadores del exterior,
genera situaciones que alimentan el talento satírico de Gutiérrez Alea,
el cineasta cubano que mejor supo reflexionar desde sus obras de ficción.