"Historias
de la revolución, de Tomás Gutiérrez Alea, es una obra apasionante y
enriquecedora, cuya realización evidencia una maestría y una madurez
admirables. [...] En el largometraje de Gutiérrez Alea encontramos una
reconstrucción documentalumental (como lo fue Potemkin) que se mezcla
con la ficción. [...] Lo esencial en esta hermosa película -a ratos
dramática y a ratos épica, tratada con la atmósfera del suspenso o con
tono casi intimista- es el énfasis que pone en el hombre, en tanto que
individuo y por sus vínculos con la colectividad, con la historia".
Michel Capdenac, Les Lettres Françaises, París, 1962.