"Reúne
un manojo de colmos, filme que narra un filme que no alcanza a filmarse;
un amor que no llega a mayores; un matrimonio en crisis que no se disuelve;
una relación de trabajo que no cuaja; una amistad prescindible que se
mantiene; unos intelectuales que no proletarizan; unos burócratas que
nunca aparecen, y unos obreros que actúan y hablan claro, y tratan a
las mujeres con un garrote a veces adornado con flores. [...] De pasional
objetividad, la película es estrictamente descriptiva. No embellece
ni pinta de negro la realidad geográfica o humana circundante, la refleja
con fotográfica exactitud."
Alfredo Muñoz-Unsain, France Press, La Habana, 1984.
"Hasta
cierto punto es una comedia divertida que combina el reportaje con la
ficción y traduce así en imágenes la realidad inmediata de Cuba. Un
director de cine quiere hacer un filme sobre el machismo entre obreros,
y él mismo, a través de sensaciones complejas, acaba provocando las
mismas situaciones de injusticia, pero este esquema no tiene en la pantalla
esquematismo alguno: en sus escasos 68 minutos, Tomás Gutiérrez Alea
ha apuntado múltiples lecturas que enriquecen la película en nuevas
visiones. La primera de todas, la del documentalumental, descubre, a
pesar de la torpeza de la fotografía, un decorado no frecuente en los
largometrajes cubanos."
Diego Galán, El País, Madrid, 1984.
"En esta
obra dinámica, breve y moderna, llena de hallazgos y de humor, que inserta
imaginativamente, en vídeo, una serie de entrevistas con obreros y portuarios,
subyacen numerosas tensiones: entre hombres y mujeres, claro está, pero
también entre trabajadores intelectuales y manuales, y entre obra didáctica
y abierta, conflictos que debaten los personajes involucrados en la
preparación de una película cuyo objetivo se va modificando en el propio
transcurso de la película."
Paulo Antonio Paranagua, Positif, París, 1984.