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Reynaldo González (Cuba, 1940) es uno
de los escritores y artistas cubanos más
respetados dentro y fuera de su país.
Impulsor del cine cubano desde su puesto de
Director de la Cinemateca Cubana hasta hace
bien poco, entre su obra -galardonada con los
premios Casa de las Américas, Juan Rulfo
de Cuento y por tres veces el de la Crítica-
destacan "Siempre la muerte, su paso breve"
(novela); "La fiesta de los tiburones"
(testimonio); "Lezama Lima, el ingenuo
culpable "(ensayo); "Llorar es un
placer" (ensayo); "El bello Habano"
(ensayo); "Contradanzas y latigazos"
(ensayo); y "Al cielo sometidos" (novela,
Premio Italo Calvino 2000). Amigo íntimo
y albacea "espiritual" de Tomás
Gutiérrez Alea, hemos aprovechado su
visita a Madrid para que nos hablara de uno
de los mejores cineastas iberoamericanos de
la historia.
Tras la candidatura al
Oscar de "Fresa y chocolate", ¿cómo
se interpretó a Titón en la isla?
Alli, la reacción fue que todos encantados.
En Cuba todo el mundo quiere y admira a Titón,
no solamente como cineasta, también por
sus textos teóricos. La característica
más valiosa de su personalidad y su trayectoria
era su honestidad. Era un hombre profundamente
comprometido con la Revolución, pero
en el sentido revolucionario de revolución,
no en el sentido burocrático y disciplinario.
Titón no fue militante del Partido Comunista,
era un hombre que amaba la revolución
por lo que prístinamente ofrece y las
posibilidades que abre para las mayorías.
Estaba al tanto de cuestiones marxistas, y desde
el punto de vista teórico el marxismo
es el lastre que tiene un libro suyo porque
utilizaba un lenguaje que a la vuelta de nada
venció; no así la idea. Y esta
no se entendió muy bien. Yo recuerdo
acerca de "Fresa y chocolate" y acerca
de la nominación al Oscar que la prensa
española empezó a exaltar a Titón
casi como un nuevo oposicionista o un castrista
loco, y ninguna de las dos cosas eran correctas.
Y es porque desde fuera no se puede comprender
una cosa como esta, la disciplina y la advertencia
crítica y constante al mismo tiempo.
Yo creo que su cine refleja todo eso constantemente.
Titón es uno de
los más grandes directores del cine iberoamericano
de todos los tiempos. ¿Cómo se
contempla hoy su figura y su obra?
Por ejemplo, en "Memorias del subdesarrollo",
que es su mejor obra: la historia de un intelectual
que se queda solo en Cuba pero no lo entienden.
Un largo monólogo interior mientras sucede
la crisis de Octubre. Es una obra con la que
el público llena constantemente las salas
en Cuba, cuando la pasan por televisión
la gente se queda en casa. Dice más que
ninguna de las películas que se han hecho
después, porque después para decir
algo se han acogido a la comedieta menor. Y
eso me duele porque Titón no tenia nada
de comedieta. Titon desconcertó a mucha
gente por esa dualidad, porque la gente hubiera
querido que se fuera. Para ello le ofrecían
villas y castillos. Constantemente. No siempre
se quiere entender a aquel que se queda. Y Titón
no encaja en los clichés -sensualidad,
erotismo, jineteras- que mucha gente quiere
tener sobre Cuba. Titón rompió
muchos esquemas, como un artista auténtico
que fue.
Es de todos conocida
la especial situación que atraviesa Cuba.
Siendo asi, ¿en qué estado se
encuenta conservada la obra de Gutiérrez
Alea?
Hay un negativo dañado, el de "La
última cena", en el que está
trabajando la productora del ICAIC con técnicos
españoles. El negativo subtitulado en
inglés está en perfecto estado,
y de ese se realizo la copia para vídeo.
Titón era un excelente dibujante, y hace
poco su mujer, Mirtha Ibarra, expuso una exposición
de esos cuadros, unos cuantos dibujos con un
particular sentido crítico, satírico
y humorístico. Titón se parece
cuando dibuja a Steinbeck y tiene esa gracia,
esa ironía... Mirtha conserva todo: cartas,
apuntes, guiones que no llegó a hacer.
Incluso esta preparando un libro. Mirtha ha
quedado como albacea de esta faceta de Titón.

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REYNALDO GONZÁLEZ,
SOMETIDO POR LA LITERATURA
"Al cielo sometidos", la última
novela de González, narra las aventuras
y desventuras de los pícaros Antonio
de Ávila y Antonio el de Extremadura,
quienes descubren la mancebía y los placeres
en un burdel, durante los años triunfantes
del reinado de los Reyes Católicos. Dice
González sobre su novela, Premio Italo
Calvino 2000 y auténtico "tour de
force" literario: "Yo siento España,
por eso es este libro, que me llevó cuatro
años de muy dura investigación.
Necesitaba saber mas que mis propios personajes,
pero esta investigación esta tamizada
por ellos: todo lo que dicen está tirado
contra diccionarios etimológicos. Es
una novela muy dialogada, a la manera de las
novelas picarescas. Con "Al cielo sometidos",
intento narrar la epoca como no pudieron hacerlo
los autores de la picaresca".

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