"Cine fresco,
inteligente, sutil diáfano, humano, mesurado y simpático, que da una
lección a todos aquellos que manejan grandes presupuestos para encubrir
su falta de talento; Guantanamera [es] una crítica constructiva en la
que sus participantes demuestran que, aunque les duele Cuba, no pueden
vivir sin ella."
Kilian Cruz Dunne, Alerta, Madrid, 1995.
"Película
itinerante, cuya acción se desarrolla a partir de los encuentros en
la carretera de una delirante comitiva fúnebre organizada según grotescos
criterios burocráticos, con un camión conducido por un par de pícaros,
uno de los cuales resulta haber sido alumno de la sobrina de la difunta,
es Guantanamera -cuyas incidencias van comentando en off nuevas letrillas
de la inmortal canción de Joseíto Fernández- obra extraordinariamente
imaginativa y divertida, a la par que patética y, en algún momento,
atroz, que sus guionistas y realizadores han sabido tratar en clave
de un peculiar humor negro que bordea lo macabro sin caer en ello y
la crítica sin caer en el panfleto." César Santos Fontenla, ABC,
Madrid, 1995.
"Parece
un contrasentido que cineastas como Gutiérrez Alea y Tabío digan tanto
en condiciones tan adversas, mientras que sus colegas de países donde,
en teoría, se puede decir todo, digan tan poco. Guantanamera es una
comedia pero en ella no faltan gotas de farsa, pinceladas de melodrama,
humor negro, elementos fantásticos y un aire de documentalumental realista.
[...] Es una película divertida, inteligente y útil que, entre otras
muchas cosas, pone sobre el tapete una cuestión: ¿Cómo es posible que
cineastas que lo poseen todo no digan nada, mientras otros con tan poco
digan tanto?"
Josep Lluís Fecé, Guía del Ocio, Barcelona, 1995.
"Sorprende
el modo en que Alea y Tabío han construido esta historia, como notándoseles
que, a la manera de los clásicos y aún recientes intelectuales españoles
con respecto a España, a ellos les duele Cuba, son capaces de acercarnos
a una realidad dolorosa con la visión irónica del escéptico soñador."
José Ramón Rey, Ya, Madrid, 1995.
"Parece
Guantanamera y es (con todas las pinceladas negras que se quiera) una
comedia, incluso un sainete. Es eso, pero también más que eso. Es también
un melodrama (con pinceladas de culebrón), una farsa (con pinceladas
de gran guiñol) y un documentalumental de viajes con fondos, personajes
e imágenes de paso que despiden una fortísima sensación de verdad. Engarzar
-con tanta precisión como la que dejan ver Alea y Tabío- comedia sentimental,
sainete costumbrista, humorada negra, melodramón onírico, didactismo
político, documentalumento realista (a través del personaje fantoche
y comodín del burócrata), pura farsa, no es asunto fácil de lograr en
el cine, sino muy complejo, de los que requieren -cuando no se rompen
el ritmo y la continuidad del relato, y en Guantanamera no se rompen-
es su escritura, su rodaje y su montaje, alardes de buen oficio."
Ángel Fernández-Santos, El País, Madrid, 1995.
"Guantanamera
divierte y hace pensar, expresa la alegría de un pueblo que nunca la
pierde, aunque pase por coyunturas difíciles, por momentos inevitablemente
tristes. Guantanamera es una película esperanzada sobre la decepción,
una extraña combinación, sin duda, dialéctica."
Fernando Méndez Leite, Guía del Ocio, Madrid, 1995.
"Tomás
Gutiérrez Alea ya padecía del cáncer que lo llevó a la tumba cuando
hizo Fresa y chocolate, la comedia agridulce que en 1995 se convirtió
en la primera película cubana distribuida comercialmente en los Estados
Unidos y nominada para el Oscar. Así que cuando el éxito de la película
suscitó nuevas ofertas, Alea comprendió de inmediato que le habían otorgado
un raro privilegio, una última oportunidad para resumir toda una vida
de trabajos y proyectos. El resultado es Guantanamera... que, como era
de esperar, trata sobre los temas gemelos del amor y la muerte."
Larry Rohter, The New York Times, 1997.