ARSÉNICO POR FAVOR (2002)
 


"ARSÉNICO POR FAVOR" DE GONZALO SUÁREZ

Me suelen preguntar por qué me he metido en esto de adaptar y dirigir teatro con una obra como "Arsénico por favor". No lo sé. La mayor parte de las cosas que hago o dejo de hacer no obedecen a la razón sino a las sensaciones. En este proyecto he tenido, desde el principio, buenas sensaciones. Lo que no deja de ser una buena razón para haberme dedicado a escribir el verano pasado, en Asturias, la versión de la obra de Kesselring. He de confesar, aunque tenga que hacérmelo perdonar, que lo pasé muy bien. Pasárselo bien escribiendo no es cosa que pase todos los días. Así que ahí tenemos otra buena razón para haber hecho todo lo que hice.

El trabajo con los actores durante más de dos meses resultó, todo hay que decirlo, duro para ellos e inquietante para mí. En cine se les captura en el encuadre y plano a plano se controla su interpretación. En teatro, uno trabaja en plano sostenido y general. Preservar el tono y obtener el ritmo en una comedia disparatada como "Arsénico por favor", con once intérpretes transitando por escena, no es tarea fácil. Menos aún cuando se trataba de hacer parodia de la parodia con un mecanismo cuya puesta a punto es, desde hace años, uno de mis juegos preferidos. Personajes de cómic o gran guiñol, retazos de gótico y musical, estructura de vaudeville con cementerio al fondo. Toda una gama de géneros contradictorios o, si lo prefieren, degenerados. Por si libertad, más allá de cualquier tranquilizadora etiqueta y de exógenos contextos, "Arsénico por favor" es una pieza de acción-ficción. Afortunadamente, los actores se prestaron a la propuesta y ahora ya son ellos los que se han ganado el esforzado privilegio de disfrutar libremente zambulléndose con el público en la bañera del escenario.

*Todas las fotos: Ana Bolívar