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A la sombra del Siglo de las Luces, crece un hombre cuya
memoria llega agigantada hasta nosotros y cuyo nombre designa
una tendencia básica de la naturaleza humana: el sadismo.
Genio o criminal, o ambas cosas, el Marqués de Sade
culmina su vida de libertinaje con el desenfreno de su obra.
Su pensamiento, único por diferente, liberador por
excesivo, es el detonante de su comportamiento salvaje y obsceno,
espejo de su tiempo.
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