La vida
es rara. El amor también. Diríase que son
fluidos diferentes y, a veces, incompatibles. Al menos,
contradictorios. Hay amores que cuestan una vida. Ese
es el precio a pagar. Y hay vidas sin amor. Esas no tienen
precio. No valen nada. Pero hay algo peor. Los amores
fingidos. Las vidas trucadas. Y a eso lo llaman normalidad.
G. S.
|