(No hay rincón donde esconderse de la tristeza. Vayas donde vayas, te persigue. Es como una mujer rabiosamente enamorada de ti, que no te deja ni a sol ni a sombra. Nada se puede hacer para zafarse de su acoso y, en verdad, resulta enojoso.

Salí del hotel y me sorprendió que la ciudad siguiera allí, con sus calles vacías que no llevaban a ninguna parte. Me adentré por ellas, en un largo paseo sin sentido. Nunca volví. Pero ella, la tristeza, me siguió, como un perro dócil y fiel. Porque ahora lo sabía. Era un perro, no una mujer.

G. S.

  Todos los textos:
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> Una noche inolvidable en la vida de G.S.
> Cuento casi sufí
> Rara normalidad
> El mordisco original
> Yo y el Diablo
> El principio del Diablo
> Cosas de Dios
> Divino designio
> La muerte alegre
> La Luna y la cacerola
> Marylin Monroe
> Un verano en la vida de G.S. y sus consecuencias
> Geométrico Raciocinio
> Ante un lago helado
> Melancolía
> Mujer entre peces
> El dragón triste