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UN LAGO HELADO EN LA NOCHE DE UN PALACIO DE VARSOVIA,
A CUARENTA KILÓMETROS DE LA CIUDAD, DURANTE EL
RODAJE DE "EL DETECTIVE Y LA MUERTE")
No hay nada como no estar enamorado.
Es el mejor estado al que un hombre puede aspirar. Eso
me sucedió una vez, junto a un lago. Y comprendí
que nunca había contemplado el agua helada con
tanta serenidad. El hielo compacto no permite espejismos.
La noche tampoco. Ni cielo, ni nube, ni árbol,
ni montaña, ni rostro propio, ni rostro de la
amada reflejado. En sí mismo ensimismado, sólo
lago. Agua, por fin, desligada del paisaje. Idea liberada
de toda reflexión. Imagen sin mirada. Un palmo
más acá de la nada. Veinte pies más
allá del yo.
G. S.
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