El otro
día, estando muerto, salí a dar un paseo.
Me encontré con otro muerto que volvía de
la compra. Charlamos un rato, sobre el tiempo soleado,
y la belleza de los tomates, mientras la gente pasaba
atareada a nuestro lado. Y es que sólo de muertos
disfrutamos de la vida.
G. S.
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