Dos hombres discutían por no sé qué. Razas, fronteras, ideologías o algo así. Padecían el mismo síndrome de los forofos de fútbol enfrentados por el color de la camiseta. Compartían la misma cólera homicida. Uno esgrimió un alfanje. El otro una pistola. "¡Dios está conmigo!", exclamaron al unísono. Siendo el alfanje de más corto alcance, vislumbró el primero fisuras en su fe. Pero careciendo de balas la pistola, se vio el segundo acuciado por la duda. No por ello cedieron en su mutuo desafío. Dios dirimiría la cuestión. Precisamente, a esa hora, yo pasaba por allí. Y Dios, indeciso, estornudó. Vi cómo se abría la tierra y se tragaba a los dos contrincantes. Los imaginé sumidos en inextricables tinieblas que ya no les permitirían distinguir el color de sus diferencias. El suelo resquebrajado se cerró sobre sus cabezas. "Perdón, fue sin querer", le oí murmurar a Dios. Y es que Él también se acatarra, pensé yo.

G. S.

  Todos los textos:
> Un día en la vida de G.Suarez
> Una noche inolvidable en la vida de G.S.
> Cuento casi sufí
> Rara normalidad
> El mordisco original
> Yo y el Diablo
> El principio del Diablo
> Cosas de Dios
> Divino designio
> La muerte alegre
> La Luna y la cacerola
> Marylin Monroe
> Un verano en la vida de G.S. y sus consecuencias
> Geométrico Raciocinio
> Ante un lago helado
> Melancolía
> Mujer entre peces
> El dragón triste