A Dios le sorprendió encontrarse en mi pellejo. Le solía suceder cada vez que se reencarnaba. Le llevó un tiempo acostumbrarse y luego acabó olvidándose de que era Dios. Siempre le pasaba así, salvo en contadas ocasiones en las que le tomaron por loco o, lo que es peor, le crucificaron. Sólo, a veces, tuvo la prudencia de pasar inadvertido. Lo normal, de todas formas, era que, transcurridos los primeros años, se olvidara de su identidad y se comportara como un hombre más, ya que en las mujeres no se solía reencarnar porque, al principio, era machista. Y además le humillaba tener que parir con dolor. Resultaba denigrante y fastidioso para alguien que lo había creado todo de palabra. Casi como yo.

G. S.

  Todos los textos:
> Un día en la vida de G.Suarez
> Una noche inolvidable en la vida de G.S.
> Cuento casi sufí
> Rara normalidad
> El mordisco original
> Yo y el Diablo
> El principio del Diablo
> Cosas de Dios
> Divino designio
> La muerte alegre
> La Luna y la cacerola
> Marylin Monroe
> Un verano en la vida de G.S. y sus consecuencias
> Geométrico Raciocinio
> Ante un lago helado
> Melancolía
> Mujer entre peces
> El dragón triste