El cine es maravilloso, pero brutal. Para mí, el rodaje es una descarga fantástica, ver cómo sale adelante algo completamente diferente a lo que había escrito. Creo mucho en la improvisación. Yo, que soy un perfeccionista, creo mucho en la imperfección, aunque parezca una contradicción. Se la oí a Cortázar: "Insiste en tus errores porque ésa es tu verdadera personalidad". Se aprende de los demás, pero el desafío es ser tú a través de lo que haces. Yo soy perfeccionista en la técnica. Me gusta ir preparado, pero dejando el margen de misterio que hay en todo, cuando escribes, cuando ruedas, cuando pintas, y que depende de la energía del momento, de la atmósfera, del entusiasmo, y por eso yo acepto la imperfección.
No planifico nada los rodajes. Dibujo mucho, pero más por diversión; hay cosas que no se pueden prever. Luego llegas allí, haces un par de ensayos con la cámara y los actores y ya lo has cambiado todo. Aparte, no me gusta eso de ir con todo atado.