De joven iba a tertulias, era amigo de Luis Martín Santos, de Ferlosio, de Carmen Martín Gaite. Me gustaba conocerlos y saber lo que hablaban de literatura. Luego tuve que empezar a escribir mis guiones porque los que leía no coincidían con mi personalidad. Así he descubierto el placer de escribir en soledad, empezar una narración sin saber lo que es, que luego me sirve para hacer cine. Siempre he vivido cercano a la escritura, desde pequeño tal vez, pero no pensaba que podría tener interés lo que estaba haciendo. Era en el cine donde me volcaba. Pero ha llegado un momento en que me he dado cuenta de que podía llegar a los demás a través de mis relatos y me lo he tomado más en serio. En mi vida he tratado de compaginar actividades dispares, porque en todo momento intento hacer lo que más me gusta. A mí me atrae la fotografía, me encanta escribir y cada vez encuentro más satisfacción personal en las horas en que me encierro para dedicarme a esto. Y la imagen, la escritura, la música todo lo vuelco en las películas que me parece como el resumen de todo lo anterior.