Los actores son una raza aparte. Es un trabajo extraño ese de desdoblarse y creerse que es verdad la ficción en la que se meten. La mayor parte de los actores son gente con problemas, están cerca de ser neuróticos, y mi experiencia es que cuanto más neuróticos son, mejor lo hacen. Y cuando están sin trabajar se angustian porque no les llaman. Es un trabajo terrorífico, de una gran inseguridad.