Crítica de Canal Cine

"No hay gente normal, la gente normal no existe..." Ann (Sarah Polley) debatiendo con su madre (Deborah Harry).

La capacidad natural de Isabel Coixet para juzgar los estados sincrónicos del alma, se elevan en "Mi vida sin mí" a cotas ya trazadas en ese film de culto "Cosas que nunca te dije", pero ahora la directora ha sabido sacar genio de algo tan simple (a la vez que complicadísimo) como es el tema de la muerte. Este tema ayuda a comprender su trazo de autora de singular y fortaleciente mundo creativo, separándose de la obsesión férrea de Ingmar Bergman o el fatalismo de los últimos "Almodóvar", y moviéndose firmemente en su personal clima donde anteriormente parece haber disfrutado visionando a Cassavetes y a Morrisey. La posesión en su vena creadora de un mundo "underground" que respira una tristeza viva que resulta optimista, dentro de una atmósfera asfixiante (por no tener nada) llena de personajes idos y en pleno cenit de desarraigo social, así lo demuestran