Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Una mujer neoyorquina inteligente, solitaria, ingeniosa, culta, atrincherada en un apartamento pequeño y atestado de libros y ceniceros: Helene Hanff.
Londres: una ciudad donde todavía pueden observarse los cráteres de las bombas, donde hay que guardar tres horas de cola para comprar dos chuletas de cordero y donde una docena de huevos hace saltar las lágrimas de las ancianas.
Un inglés reservado, meticuloso, trabajador, casado con una mujer tan silenciosa como él: Frank Doel.
Helene Hanff descubre un pequeño anuncio en el Saturday Review de una librería de Londres especializada en libros de segunda mano. Decide escribir a esa librería pidiendo ediciones difíciles de encontrar a un precio módico en Nueva York.
Le contesta un circunspecto Frank Doel, fiel empleado de esa librería. De ese modo se inicia una correspondencia que durará veinte años, donde Helene y Frank Doel hablan de libros y libras, autores olvidados, harina, huevos, peniques, centavos, penas, alegrías, esperanzas, sueños, las insignificantes minucias que conforman dos vidas.
La alegría, el humor, el ingenio, la efervescente personalidad de Helene contrasta con la aparentemente fría corrección británica a ultranza de Frank Doel.
Pero el vínculo que les une, el amor a los libros, es más fuerte que sus diferencias y va haciéndose más profundo cada año que pasa.
La intimidad conseguida por este par de almas solitarias es más rica, más vívida, más real que ese océano que les separa y que ninguno de ambos se atreve a franquear.
El poder de evocación de este texto es fascinante: a medida que avanza la obra, el peso de las palabras no dichas, de las cosas que ninguno de ambos menciona, pero cuya ausencia se hace más y más presente en la obra, es un elemento que juega tierna y hábilmente con el espectador, llevándole más allá de los confines del apartamento de Helene y de ese lóbrego pero luminoso 84 Charing Cross Road, donde consume sus días Frank Doel.

84 Charing Cross Road es la historia de dos almas solitarias unidas por una pasión: la pasión por la lectura, por los libros, por esas ventanas hacia otras vidas que nunca nos dejan de fascinar.

Isabel Coixet.


Siempre he contemplado el teatro con el mismo respeto reverencial con el que he considerado a la literatura. Resulta pues paradójico que la primera obra teatral en la que trabajo sea una obra que habla, entre otras cosas, del amor, de la fascinación que ejercen sobre nosotros los libros. Pero desde el momento en que leí (en su formato original) la obra de Helene Hanff, sentí (como han sentido miles de lectores en todo el mundo) que el mundo del que habla “84 Charing Cross Road” estaba asombrosamente cerca de mis obsesiones: el paisaje de los sentimientos ocultos, del amor como proyección, de las cosas que no se dicen porque no necesitan decirse, de la soledad como vocación. Helene Hanff y Frank Doel se escribieron cartas durante veinte años y nunca se conocieron. El espectador de esta obra sólo dispone de una hora y media para conocer a esta pareja insólita y fascinante y para vivir con ellos las dos décadas de un romance en el que nunca se pronunciaron las palabras “te quiero”. Mi único deseo es, que a la salida de la representación, el espectador, parafraseando a la propia Helene Hanff, se diga: “Yo viví aquello. Yo estuve allí. Yo me emocioné.”

Isabel Coixet.


Helene Hanff nació el 16 de septiembre de 1916 en Philadelphia, USA. Sus padres eran pobres, pero a la vez unos entusiastas del teatro. Helene supo desde muy pronto que quería ser autora de obras teatrales. Tuvo que abandonar sus estudios durante la Gran Depresión por falta de medios económicos. Decidió seguir los estudios por su cuenta y buscó en bibliotecas una guía fiable sobre literatura. Así se topó con una serie de libros escritos por el famoso académico inglés Arthur Quiller-Couch, que le proporcionaron una larga lista de lecturas recomendadas. A finales de los años treinta se fue a vivir a Manhattan, Nueva York, después de haber obtenido una beca del Gremio de Teatro para un seminario sobre escritura dramática de un año de duración. Allí consiguió trabajo en la oficina de prensa del gremio, donde trabajó durante varios años. Al abandonar el gremio se puso a escribir resúmenes de obras teatrales y novelas para “Paramount Pictures”, mientras trabajaba en sus propias obras y seguía coleccionando libros del listado de Quiller-Couch.
En 1949 Helene descubrió un anuncio en el “New York Times” de una librería llamada Marks&CO, especializada en libros antiguos y situada en Charing Cross Road, Londres. Decidió dirigirse a ellos preguntando por una selección de libros descatalogados que no había podido encontrar en Nueva York. Poco tiempo después recibió una respuesta de “FPD”, Frank P. Doel, empleado de la librería, informándola de que tenían varios libros de su listado en existencia y que habían hecho un pedido de los demás. Pronto empezaría una relación epistolar fluida con el encargado de ventas, Frank Doel. Al enterarse por unos vecinos ingleses que Inglaterra aún estaba viviendo inmersa en una economía de racionamiento a causa de la post-guerra, Helene empezó a enviar paquetes de comida para los empleados de Marks&CO.
En los años cincuenta, Helene empezó a escribir guiones para la televisión basados en muchos de los libros adquiridos a Marks&CO. La serie más popular sería “Las Aventuras de Ellery Queen”, además de crear unas adaptaciones históricas para la televisión infantil, pero ser una escritora “freelance” no era un negocio muy lucrativo y Helene se encontró muy a menudo viviendo de la mano a la boca.
En 1961, durante uno de los baches en su carrera, Helene escribió un libro sobre su vida en el mundo del teatro. El resultado, “Underfoot in Showbusiness”, fue editado sin mucho éxito y desapareció de las librerías poco tiempo después.
A finales de los sesenta, la carrera de Helene se encontraba en uno de sus momentos más bajos. Viviendo en la pobreza, su relación epistolar con la librería inglesa fue decreciendo paulatinamente. Por eso se llevó un tremendo disgusto al recibir en enero del 1969 una carta de Marks&CO informándola de la muerte de Frank Doel en el mes de septiembre de 1968. Helene, muy afligida, decidió abrir la caja donde guardaba toda la correspondencia acumulada durante veinte años con la librería y decidió reproducirla en un libro como homenaje a Frank. Contactó con la viuda de Frank y así, con su ayuda, pudo completar el libro que se publicaría en 1970 bajo el título “84 Charing Cross Road”. Aunque las ventas fueran modestas en un principio, el boca a boca funcionó y creó lentamente una gran multitud de admiradores, porque el libro realmente llegaba al alma de los lectores. Gracias a esto, Helene fue capaz de viajar por fin a Inglaterra y conocer a todas las personas con las que había establecido una relación al otro lado del Atlántico.
Mientras tanto, en los años setenta, “84 Charing Cross Road” se convirtió en un gran éxito teatral en el West End de Londres, en un cierto fracaso teatral en el off-Broadway de Nueva York y en una película encantadora protagonizada por Anne Bancroft como Helene y Anthony Hopkins como Frank Doel.
A pesar de haber conseguido la fama y ser adorada por miles de lectores, Helene nunca llegó a ser una mujer rica. Durante los últimos años de su vida sobrevivió gracias a los derechos de sus obras y tuvo que aceptar ayuda económica para pagar sus facturas médicas.
Helene Hanff murió en 1997 a la edad de ochenta años.


Bibliografía:

“Underfoot in Showbusiness” (1961)
“Terrible Thomas” (1964)
“Movers and Shakers” (1969)
“84 Charing Cross Road” (1970)
“The Duchess of Bloomsbury Street” (1973)
“Apple of my Eye” (1977)
“Q’s Legacy” (1986)
“Letters from New York”


84 Charing Cross Road de Helene Hanff
Versión de James Roose Evans

Helene Hanff Carme Elías
Frank Doel Josep Minguell

Con la colaboración de
Mercedes Sampietro en la voz de Maxine

Construcción de escenografía Tero Guzmán
Realización de vestuario Goretti
Regidora Ana Triviño
Adjunto a producción Pascual Rodríguez
Ayudante de dirección Gloria Balañá y Pep Planas
Estilismo y Peluquería Romi (New Look)
Jefe técnico Pelegrí Duart
Producción ejecutiva Sergi Calleja

Traducción castellana Ramón de España
Grafismo y cartel Ramón Sala
Escenografía Jon Berrondo
Vestuario Georgina Viñolo
Iluminación y fotografía José Luis López Linares
Composición Musical Alfonso Vilallonga
Dirección/adaptación Isabel Coixet

Una producción de Miss Wassabi, Carmen Elías y
Germinal Producciones SL

Distribución Cataluña Focus

Distribución resto de España
Entrecajas Producciones teatrales y
Germinal Producciones SL.

Con la colaboración de:
Festival Temporada Alta de Girona 2004, Teatro Cervantes de Málaga y el apoyo de Teatres de la Generalitat Valenciana, Ministerio de Cultura, Fundació Teatre Romea, Excmo. Ayuntamiento de Castellón de la Plana, Teatre Zorrilla de Badalona, Projecte Castelló Cultural, Diputació de Castelló, Generalitat de Cataluña - Departament de Cultura.

Agradecimientos: Estudio de sonido OIDO/Jordi Bonet






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