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Dios
santo. Estoy a un mes y pico del rodaje de esta puta locura, "800
balas". Me estoy dejando la piel. Me lo estoy pasando como
nunca, pero me estoy dejando la piel. Estoy acojonado, pero eso
es bueno. Eso me mantiene alerta. Los cabrones de los bancos van
a por mí, pero les venceremos. Son las 12, acabo de llegar
a casa. Mi mujer me espera en el cuarto, la niña está
acostada, debería subir... pero me quedo escribiendo esto,
no sé para quién, para lanzarlo a este absurdo de
web incomprensible, para que me lean cuatro locos que luego dirán:
esto no lo escribe él, es un montaje. Estoy aquí,
en directo, pensando cómo hacer que esta película
sea única, sea emocionante, divertida, inolvidable. ¿Merece
la pena todo esto? Sí, coño, sí. Aunque nadie
lo entienda. Aunque me arrepienta siempre de buscar vuestra complicidad,
ese truco fácil... ¿Hacer cine no es también
un truco, una búsqueda de una complicidad fingida? ¿Qué
haces leyendo esto, a estas horas? Mañana ensayo con Carmen,
con el niño, y luego viene Eusebio Poncela, con Carmen, a
ver qué pasa. Nos reuniremos en su casa. ¿Saldré
vivo del primer día de ensayo? Ya os contaré. Los
actores, qué miedo. Por cierto, ¿Hemos firmado el
contrato de Eusebio o no? ¿Voy a ensayar con él sin
firmarlo? 
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