CARIPEN
PZA. DE LA MARINA ESPAÑOLA, 4
MADRID
91 541 11 77

Hay un lugar en la Plaza de la Marina Española, en el número 4, absolutamente fundamental en mi sub-desarrollo físico y psíquico. Su nombre es CARIPEN. Algunos pueden pensar, en una lectura apresurada, que se trata de un restaurante, o algo semejante. Es como asegurar que lo de las Torres Gemelas fue tan sólo un accidente de tráfico aéreo. Realmente estoy hablando de un antro de perversión, una cueva del placer, un lugar subterráneo donde tu paladar pierde la razón, y te puede jugar auténticas malas pasadas. Cuando descubrí su Maigret de pato yo pesaba 80 kilos. 50 kilos más tarde y cientos de maigrets después, esta caverna de la pasión culinaria sigue atrayendo mi débil y sobornable voluntad hacia los pantanos más cenagosos del pecado y el exceso. Daniel, su cocinero y dueño, es el culpable de mi triste aspecto. Y no sólo eso, aún diré más: si mi cabeza se hinchase como mi estómago con las carcajadas y los chistes malos, las bromas pesadas y el humor más negro, abultaría más que mi barriga, habría estallado en el CARIPEN en docenas de ocasiones, embadurnando sus asalmonadas paredes con mis sesos entumecidos. Y todavía no os he hablado de su mujer. Su mujer Francoise es otro mundo, otra historia, otro planeta, una dama de película francesa en blanco y negro, una señora fascinante con un látigo escondido bajo la falda, una rubia explosiva con un acento francés digno de Pierre Nodoyuna, un dibujo de Vouillemin, una pasada, una delicia de mujer.
Disfrutad del CARIPEN y pedidle a Daniel que os cuente el chiste del soldado en el pantano, o el del tipo que llega tarde a casa. Cualquiera vale. Nunca me lo he pasado tan bien cenando como en ese sitio. Quiero que lo compartáis conmigo.