Día 7/ 1/ 02, 15:58. estado mental: paranoia disimulada, con ataques de histeria gay vergonzantes.

Buenas tardes, compañeros de lucha. Estamos a 14 días del colapso cerebral.
Comenzamos la película y la gente no sabe todavía montar a caballo. Así de fuerte. Bueno, Sancho sí, y Angel, pero los demás... Dios mío. Un director cualquiera, uno de ésos serios, un director respetado por la Academia saldría corriendo, olvidaría toda esta farsa y huiría del país, escondiéndose en Kabul, o en Kandahar, antes de enfrentarse a esto. Pero yo no. Yo me mantengo firme, en la trinchera. Haré que todos esos cabrones aprendan a montar, por mis genitales. Aunque mis genitales están hipotecados en el BBVA. Bueno, hipotecaré también mi reducido miembro viril. Algo me darán. Esta tarde se van todos a montar con los caballos al rancho de Ardura. Por favor, que nadie se mate, que no se me caigan del caballo, que el seguro no lo cubre.

¿Quién es Ardura?
Ardura es otra leyenda, junto con Maján -Meiyen, el chief de especialistas, del que ya os hablé. Paco Ardura llevó todos los caballos de Conan, de Los tres Mosqueteros, y de otras mil películas míticas. Es el caballista y el dueño del poblado... Tengo que dejar de escribir porque llega Carmen... Vuelvo, están maquillándola y peinándola. Sigo. Nos estamos preparando para la rueda de prensa del 17, en la discoteca Cheyene, donde daremos pistoletazo -nunca mejor dicho- de salida al rodaje, aquí, en Madrid. Al día siguiente vuelo a Almería. Mis piernecilllas tiemblan de emoción, me castañetean las rodillas. En Almería no para de llover, cuando lleguemos para rodar parecerá aquello La Coruña. Dios, me voy al desierto y reverdece como un oasis. ¿No es triste? ¿Encontraremos un trozo de desierto que cuele? ¿O parecerá todo "los gozos y las sombras"? Socorro.
De casting sólo nos falta Sandra, la puta que está buenísima. A ver si mañana veo unas cuantas macizas. Qué duro es esto del cine. Ya os contaré.
Hoy casi me como un cordero yo sólo, de la ansiedad. Paren esto. Llegaré al rodaje rodando, pero rodando por el suelo, como una pelota. Me engancharé al crack, para adelgazar. No puedo más. Necesito ayuda psicológica. O parapsicológica. O algo.
Adiós.