SEC.65.INT.
MUSEO DEL OESTE. DÍA
Un niño alemán toquetea un trozo
de tela mugriento. Julián le da un pescozón.
Julián: Señora, dígale a su hijo que
se esté quieto, que esto son reliquias. Este es el auténtico
poncho de Clint Eastwood. Huela, señora, huela. ¡Huele
a Clint! Este es el poncho del señor Eastwood en "La
muerte tenía un precio". No se lo quitó ni un
segundo en todo el rodaje. Perdió tres kilos, del calor que
tenía con el poncho. Aquí pueden verle. El que está
a su lado es un servidor de ustedes. Yo fui el doble en todas sus
películas, caballeros. Hacía todo lo que no podía
hacer mi amigo Clint. Esa es la labor del especialista: hacer lo
que no puede o no sabe hacer la estrella. Es un trabajo mal pagado
y poco considerado, pero lleno de honor y grandeza. Entre nosotros,
entre la estrella y su doble, se establece una relación especial,
algo mágico. Nosotros, los especialistas, somos parte de
su éxito, pero desgraciadamente no compartimos su gloria.
Clint Eastwood es una estrella internacional y a mí no me
conoce ni Dios. Quizás por eso los grandes los grandes actores
nos guardan un gran respeto y un cariño que dura toda la
vida. 
Extracto del guión de "800 balas", escrito
por Jorge Guerricaechevarría y Alex de la Iglesia.
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