SANCHO
GRACIA. Julián.
Dos tipos duros en uno. El actor y el personaje. Una apuesta segura
por el talento y el guiño cinéfago. Nostalgia aventurera
y descreimiento del siglo XXI. Sancho Gracia y Julián: dos
héroes con debilidades humanas. "Escribimos
el guión pensando en Sancho", confiesa Alex de
la Iglesia. "Si nos llega a decir que no,
lo más probable es que hubiésemos rodado otra película
distinta a 800 BALAS. Sin él, el personaje no existía".
Hace 25 años, Julián trabajó como especialista
de cine con los más grandes. Fue doble de acción de
Clint Eastwood en La muerte tenía un
precio y de George C. Scott en
Patton. Ahora vive de recuerdos, ajeno
a la realidad y traumatizado por la muerte de su hijo, también
especialista, que murió en un accidente mientras ambos efectuaban
una escena arriesgada. "Es un personaje
muy difícil, -señala Sancho Gracia-Con
muchas facetas distintas. Pasa de la comedia al drama, e incluso a
la tragedia, pero tiene muchos momentos de ironía y ternura.
Pocas veces se tiene algo así entre manos".
Félix Sancho Gracia nació en Madrid
el 27 de septiembre de 1936. Pasó la infancia y la adolescencia
en Uruguay. Allí estudió
interpretación en el Conservatorio de
Margarita Xirgú. En 1963, regresó a España
para abrirse camino en el mundo del espectáculo. Su físico
de galán latino llamó enseguida la atención de
los productores. Pronto se convirtió en un actor especializado
en películas de acción y aventuras. Trabajó en
muchas producciones norteamericanas y europeas. "Algunos
papeles los conseguía simplemente por saber hablar en inglés",
recuerda el actor. Tres teleseries muy populares en España
durante los años setenta, Los tres mosqueteros,
Los camioneros y, sobre todo, Curro
Jiménez, convirtieron a Sancho Gracia en un ídolo
de masas. "Curro Jiménez era un
western disfrazado -señala Sancho-. En vez de vaqueros, había
bandoleros. Mi personaje era el típico héroe obligado
por las circunstancias. Le habían robado todo lo que tenía:
la novia, la familia, las tierras... Se echaba al monte para tomarse
la justicia por su mano. Por la serie pasaron muchos de los que se
convertirían después en los mejores directores del cine
español". Aprovechando su fama, Sancho Gracia comenzó
a compaginar el cine con el teatro a finales de los setenta.
Algunas de las obras que figuran en su amplio currículum son
El sirviente, Fortunata
y Jacinta y Mañana te lo diré.
A finales de los ochenta, debutó como productor ejecutivo con
la coproducción hispano-cubana Gallego,
y como realizador con Huidos. Dos realizadores
vascos, Enrique Urbizu y Alex de la Iglesia,
están empeñados ahora en convertirlo en su actor fetiche.
El primero ha contado con él en Cachito
y La caja 507. El segundo, lleva persiguiéndolo
desde 1992. "Alex me ofreció un
papel en Acción mutante -recuerda el actor-. Tuve que rechazarlo
por un problema de fechas. Yo estaba trabajando en América
y él no podía esperarme. Después, nos hemos seguido
la pista el uno al otro, hasta que, por fin, trabajamos juntos en
Muertos de risa y La comunidad. Alex y yo nos hemos ido enamorando
poco a poco. Él tiene un talento increíble y es una
muy buena persona, una de las mejores que he conocido en este negocio.
Sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Espero que sigamos haciendo
películas juntos mucho, mucho tiempo". Sancho Gracia
ha incorporado parte de su experiencia personal al personaje de Julián.
"Yo empecé de especialista y sé
lo que es eso -confiesa-. Siempre me
he llevado muy bien con los especialistas. Me he pasado muchos años
montado a caballo y pegándome hostias del quince".
SELECCIÓN DE PELÍCULAS:
Es mi hombre, de Rafael Gil, 1965. Oro maldito, de Giulio Questi,
1966. La furia de los siete magníficos, de Paul Wendkos,
1969. Los cien rifles, de Tom Gries, 1969. Dick Turpin, de Fernando
Merino, 1974. Avisa a Curro Jiménez, de Rafael Romero Marchent,
1978. Gallego, de Manuel Octavio Gómez, 1987. Huidos, de
Sancho Gracia, 1992. Cachito, de Enrique Urbizu, 1995. Martín
(Hache), de Adolfo Aristaráin, 1997. Muertos de risa, de
Alex de la Iglesia, 1999. A galope tendido, de Julio Suárez,
2000. La comunidad, de Alex de la Iglesia, 2000. No te fallaré,
de Manuel Ríos San Martín, 2001. Hasta aquí
hemos llegado, de Yolanda Gª Serrano, 2002. La caja 507, de
Enrique Urbizu, 2002. El robo más grande jamás contado,
de Daniel Monzón, 2002. El furgón, de Benito Rabal,
2002.
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ÁNGEL
DE ANDRÉS. Cheyene.
El hombre de negro. El pistolero malvado. El eterno segundón.
Cheyene aspira a ser algo más que figurante con frase, pero
le falta coraje para dar el gran salto. Es un tipo envidioso, malpensado
y consciente de sus limitaciones. Está condenado a hacer
de villano traidor en películas de serie B. "En
el espectáculo del poblado, Cheyene hace de antagonista de
Julián -explica Alex de la Iglesia-.
En la realidad, también pasa un poco lo mismo. Hay una tensión
evidente entre los dos personajes. Cheyene quiere ser Julián
en lugar de Julián. Inconscientemente, está deseando
ponerse la estrella de sheriff en el pecho". Ángel
de Andrés es uno de los actores más sólidos
de su generación. Se hizo mundialmente famoso haciendo de
marido de Carmen Maura en ¡¿Qué
he hecho YO para merecer ésto?!, de Pedro
Almodóvar, y ha trabajado con otros directores de
renombre internacional como Bigas Luna,
Carlos Saura, Vicente
Aranda y Jaime Chávarri.
Gracias a la serie Manos a la obra,
lleva cinco temporadas triunfando en televisión. "Hacemos
una pareja muy especial en 800 BALAS -señala Sancho
Gracia-. Su personaje es el del típico
trepa. Siempre está pendiente de lo que hace Julián.
Hay muchas personas así en la vida real. Están por
todas partes. Lo que pasa es que Ángel es un actor tan estupendo
que Cheyene acaba cayéndote bien a la fuerza".
SELECCIÓN DE PELÍCULAS:
¡¿Qué he hecho YO para merecer ésto?!,
de Almodóvar, 1984. Luces de bohemia, de Miguel Ángel
Díaz, 1985. Mujeres al borde de un ataque de nervios, de
Almodóvar, 1988. Baton Rouge, de Rafael Moleón, 1988.
Las cosas del querer, de Jaime Chávarri, 1989. Cómo
levantar 1000 kilos, de Antonio Hernández, 1991. Huevos de
oro, de Bigas Luna, 1993. Antártida, de Manuel Huerga, 1995.
Taxi, de Carlos Saura, 1996. Tu nombre envenena mis sueños,
de Pilar Miró, 1996. La Celestina, de Vicente Aranda, 1996.
En brazos de la mujer madura, de Manuel Lombardero, 1996. Corsarios
del chip, de Rafael Alcázar, 1996. 99.9, de Agustí
Villaronga, 1998. Em dic Sara, de Dolors Payás, 1999
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CARMEN
MAURA. Laura.
La vendedora de pisos de La comunidad
se ha transformado en una ejecutiva agresiva especializada en comprar
y vender terrenos. Evidentemente, no se trata del mismo personaje,
aunque tenga muchos puntos de contacto. Laura
es una mujer madura y atractiva, madre responsable (quizás
demasiado) e implacable agente inmobiliaria. Desde que su marido
murió en un accidente, trabajando como especialista junto
a Julián, vive en la capital con su hijo Carlos
y su suegra Rocío, alejada del
mundo del cine. "Alex me ha dicho que
Laura es millonaria -afirma Carmen Maura-.
Que tiene un montón de dinero. Va siempre elegantísima
y conduciendo cochazos. Además, no es nada graciosa, porque
es la mala de la película. Yo estoy encantada con eso de
hacer de mala millonaria. Me parece total". Carmen García
Maura nació en Madrid el 15
de septiembre de 1945. A finales de los setenta se convirtió
en la actriz favorita de los progres gracias a Tigres
de papel y ¿Qué hace
una chica como tú en un sitio como éste?, ambas
de Fernando Colomo. Pepi,
Luci, Bom... y otras chicas del montón marcó
el inicio de una fértil colaboración con Pedro
Almodóvar, con quien trabajaría en cinco ocasiones
más. A lo largo de los años, su fama se ha extendido
a Francia. "Lo
que más me gusta del cine de Alex -señala la
actriz- es que sus películas están
en el filo de la comedia y el drama, van de un extremo a otro, y
eso a mí me motiva mucho". 
SELECCIÓN DE PELÍCULAS:
Tigres de papel, de Fernando Colomo, 1977. ¿Qué hace
una chica como tú en un sitio..., de Colomo, 1978. Pepi,
Luci, Bom... y otras chicas..., de Almodóvar, 1980. Entre
tinieblas, de Pedro Almodóvar, 1983. ¡¿Qué
he hecho YO para merecer ésto?!, de Almodóvar, 1984.
Extramuros, de Miguel Picazo, 1985. Sé infiel y no mires
con quién, de Fernando Trueba, 1985. Matador, de Pedro Almodóvar,
1986. La ley del deseo, de Pedro Almodóvar, 1987. Mujeres
al borde de un ataque de nervios, de Almodóvar, 1988. Ay,
Carmela, de Carlos Saura, 1989. Lisboa, de Antonio Hernández,
1999. Le Harem de Mme. Osmane, de Nadir Moknèche, 2000. La
comunidad, de Alex de la Iglesia, 2000.
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EUSEBIO
PONCELA. Scott.
La mano derecha de Laura. Un individuo sin escrúpulos. Scott
es un tiburón de las finanzas, capaz de hacer lo que sea
con tal de salirse con la suya. "En 800
BALAS, Eusebio Poncela es como Peter Cushing en Star Wars
-desvela Alex de la Iglesia-. La maldad en
estado puro. Guapo e indestructible". Eusebio Poncela
nació en Madrid el 15 de septiembre
de 1947. Siempre ha compaginado el cine y la tv con el teatro. Con
Arrebato (1976), de Iván
Zulueta, se ganó la etiqueta de actor de culto generacional.
Fue el protagonista de la mejor película de Pedro
Almodóvar: La ley del deseo
(1987). Tras una larga y exitosa temporada en Argentina,
regresó a España hace
pocos años. Hemos podido verle en Martín
(Hache) (1997), de Adolfo Aristaráin;
Sagitario (2001), de Vicente
Molina Foix, e Intacto (2001),
de Juan Carlos Fresnadillo, entre otras.
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LUIS
CASTRO. Carlos.
La gasolina que le hacía falta al motor argumental de 800
BALAS para ponerse en marcha. Carlos es un niño curioso e
inteligente. Se pasa el día jugando a las películas.
Vive con su madre, Laura, y su abuela, Rocío, en una zona
residencial de Madrid. Una noche, encuentra una foto de un señor
vestido de vaquero en una caja de mudanzas. Es su abuelo Julián.
Obsesionado por lo que ha descubierto, Carlos aprovecha una excursión
a la nieve para escaparse en taxi a Almería. "A
Luis Castro lo elegimos en un casting entre más de 1500 niños
-explica Alex de la Iglesia-. No tenía
ninguna experiencia previa como actor, pero era justo lo que andábamos
buscando. Sabe mirar y escuchar, y no es nada ñoño.
En el rodaje se portó como un campeón. No le tenía
miedo a nada: ni a los caballos ni a los camellos ni a Sancho Gracia".
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ENRIQUE
MARTÍNEZ. Arrastrao.
En el espectáculo de Texas-Hollywood, el Arrastrao hace de
pistolero herido que atraviesa la calle principal del poblado con
el pie enganchado al estribo de un caballo a galope. Su único
problema es que carece de timing y nunca consigue hacerlo del todo
bien: o se adelanta o se retrasa. En la vida le pasa algo muy parecido
con su novia: nunca hace las cosas en el momento adecuado. "Cuando
Alex me ofreció hacer este papel, no me lo podía creer
-afirma el actor-. Estar en el rodaje
ha sido toda una experiencia. Ver a mi doble pasar una y otra vez
arrastrado por un caballo a galope fue alucinante. Luego, en los
primeros planos, ponía yo la cara y ya está. Esto
del cine es cojonudo". A Enrique Martínez hemos
podido verle en Al límite (1997),
de Eduardo Campoy, y El
corazón del guerrero (2000), de Daniel
Monzón. 
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LUCIANO
FEDERICO. Enterrador.
La mala suerte le sigue los pasos. El Enterrador es un italiano
que llegó a Almería a mediados de los años
setenta para trabajar en una del Oeste. El día del rodaje
empezó a llover a cántaros. No paró en varias
semanas. Se suspendió la película y el spaghetti western
pasó de moda. Inasequible al desaliento, se quedó
esperando una nueva oportunidad en Texas-Hollywood. "Mis
escenas favoritas son aquellas en las que salimos juntos todos los
de la banda de Julián", afirma. Luciano Federico
es siciliano de nacimiento, pero lleva unos cuantos años
afincado en España. Hace mucho teatro y tv. En su filmografía
figuran títulos como Angustia (1983),
de Bigas Luna; El
retorno de los tres mosqueteros (1990), de Richard
Lester; Carreteras secundarias (1997),
de Emilio Martínez Lázaro,
y Malena (1999), de Giuseppe
Tornatore. 
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MANUEL
TALLAFÉ. Manuel.
Un perfeccionista del batacazo. Manuel no duda en poner en peligro
su integridad física con tal de acentuar el realismo de una
caída. Eso sí, los golpes le han afectado a la cabeza.
Últimamente asegura ser euskaldún de nacimiento, a
pesar de hablar con un fortísimo acento gaditano. "Estoy
muy orgulloso de haberme prendido fuego de verdad en la escena de
la fiesta -asegura-. Ahora mismo, no
conozco a ningún otro actor que sea capaz de hacerlo. ¡Y
que conste que lo he hecho por amistad!". Manuel Tallafé
nació en Cádiz hace un
puñaíto de años. Lo mismo canta que interpreta
monólogos. Como actor, siempre que ha podido se ha mantenido
fiel a Alex de la Iglesia: sale en El día
de la Bestia (1995), Muertos de risa
(1999) y La comunidad (2000).
También hace de mudo en Torrente, el
brazo tonto de la ley (1998), de Santiago
Segura. 
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EDUARDO
GÓMEZ. Ahorcado.
Esmirriado, cariacontecido y poquitacosa. El Ahorcado es un auténtico
experto en pasar desapercibido. Se hace el muerto como nadie, sobre
todo colgado de una cuerda. Sus compañeros suelen olvidarse
de él con demasiada frecuencia. "Ya
no puedo prescindir de Eduardo -asegura Alex de la Iglesia-.
Me he hecho adicto a su presencia en los rodajes. Tengo que escribirle
papeles para que los interprete". Eduardo Gómez
es uno de los actores publicitarios más solicitados del país.
En el cine, debutó haciendo de cartero en El
milagro de P. Tinto (1998), de Javier
Fesser. Luego encarnó al payaso triste Tino
en Muertos de risa (1999), de Alex
de la Iglesia. También ha intervenido en La
lengua de las mariposas (1999), de José
Luis Cuerda, y La comunidad,
también de Alex de la Iglesia. "800
BALAS es la mejor película de Alex", asegura.
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RAMÓN
BAREA. Don Mariano.
Don Mariano es el dueño del poblado Texas-Hollywood. También
ejerce de alcalde y controla el bar donde se gastan la paga Julián
y su equipo. Ramón Barea nació en Bilbao
en 1949. Es uno de los actores y directores de teatro más
respetados del País Vasco. Perteneció
a las míticas compañías Karraka
y Txalo. Coprotagonizó el primer
y único cortometraje de Alex de la Iglesia: Mirindas
asesinas (1991). Como actor, ha intervenido en películas
como La fuga de Segovia (1981), de
Imanol Uribe; Todo
por la pasta (1990), de Enrique Urbizu;
Vacas (1991), de Julio
Medem; Acción mutante (1993),
de Alex de la Iglesia; Airbag
(1997), de Juanma Bajo Ulloa;
En la puta calle (1998), de Enrique
Gabriel; Atilano, Presidente (1998),
de La Cuadrilla, y La
comunidad (2000), de Alex de la Iglesia.
Ha dirigido varios cortos y el largo Pecata
Minuta (1999). 
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TERELE
PÁVEZ. Rocío.
Rocío es la abuela de Carlos. Está separada de Julián
y vive con su nuera Laura. Tiene un carácter que tira de
espaldas. Lleva abrigos de piel hasta en agosto, que para eso los
tiene. "Estaba deseando ver a Terele
elegante en una de mis películas -afirma Alex de la
Iglesia-. Aquí no tiene que matar a
nadie ni tirarse por el hueco de las escaleras. Le basta con pronunciar
un par de frases contundentes para ponernos los pelos de punta".
Terele Pávez nació en Madrid
el 29 de julio de 1939. Es hermana de las también actrices
Emma Penella y Elisa
Montes. Su especialidad, los personajes temperamentales:
Carne apaleada (1977), de Javier
Aguirre; Los santos inocentes (1984),
de Mario Camus; El
Lute II, mañana seré libre (1988), de Vicente
Aranda; El día de la Bestia
(1995), de De la Iglesia, y
La Celestina (1996), de Gerardo
Vera. 
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