- Entrevista a Javier Bardem
 
- Cartél y fotos (PRENSA)
- Premios
- Ficha - Testimonios de los actores
- Artículos y críticas - El rodaje
- Entrevista Amenábar - Ramón Sampedro
- Entrevista Javier Bardem - 'Mar adentro' (Poema)

 

Después de LOS OTROS, ¿por qué MAR ADENTRO?
Siempre hago la película que me gustaría ver en una sala de cine, aunque suene a tópico. Leí el libro de Ramón Sampedro hace unos años y, no sé si porque trataba sobre la muerte, o por la manera que tenía de expresarse, descubrí un discurso que me enganchaba mucho. Fui investigando en su entorno y comprendí que había todavía más razones para rodar esta historia. Que la historia de Ramón merecía contarse. Cuando decido hacer una película lo que prima es la historia y no el presupuesto ni los actores con los que voy a trabajar.

¿Hasta qué punto esta película se puede considerar ficción?
Por motivos dramáticos, y para condensar en esas dos horas lo que fue la experiencia de Ramón, han aparecido personajes y han desaparecido otros. El personaje de Julia, por ejemplo, es un compendio de varias mujeres. Una de las cosas que más me sorprendió de Ramón es que se decía que tenía un harén a su alrededor. Julia resume a las mujeres que se enamoraron de él cuando ya estaba tetrapléjico. Por otro lado, el sobrino, Javi, tiene que ver con el sobrino real, pero le hemos incorporado experiencias de las sobrinas. Esos cambios permiten que la narración sea más fluida y más efectiva.

¿Cómo habéis logrado que una película que tiene tan presente la muerte sea tan luminosa?
Porque nos hemos dejado llevar por el carisma y la personalidad de Ramón, empezando por Javier Bardem. Esa era la contradicción de Ramón: que alguien tan vital y que se llevaba tan bien con la gente, perseguía la muerte. La muerte es un tema recurrente en mis películas, pero si LOS OTROS era una visión de la familia desde el lado oscuro, desde la muerte, MAR ADENTRO es una visión de la muerte desde la vida, desde lo cotidiano, lo natural, desde un lado muy luminoso.

Antes has mencionado a las mujeres que rodeaban a Ramón. ¿Es el amor importante en esta película?
MAR ADENTRO se podría considerar en gran parte una historia de amor, o varias historias de amor. Lo que muestra son las diferentes maneras de concebir el amor. Vemos la historia de Ramón a través de las distintas mujeres que rodean su cama. El amor protector que se establece con Rosa, porque ella y otras mujeres venían a contarle sus problemas. Con Julia, donde percibimos una conexión intelectual; comparten preocupaciones similares y concepciones totalmente distintas de la vida y de la muerte. Otro es la relación padre-hijo que establece con su sobrino. También es muy importante la relación de amor y desencuentro fraternal que Ramón y José mantienen. Y la relación con su cuñada, de absoluta complicidad, maternal, donde casi sobran las palabras porque se entienden con una mirada.

Sorprende, tratándose de esta historia, el sentido del humor que respira la película.
La gente que rodeó a Ramón me insistía mucho en su sentido del humor. Era un tío capaz de reírse de su situación, de ironizar sobre la muerte; hacía bromas constantes a las mujeres que tenía a su alrededor. Tampoco queríamos convertirle en el típico graciosete, que rompe situaciones con chistes. Javier ha ayudado mucho a darle el tono justo, porque también tiene mucho sentido del humor y ha entendido perfectamente a la persona y al personaje.

¿Qué significado tiene el mar en esta película?
MAR ADENTRO es uno de los versos de un poema de Ramón. Hay un momento de la película donde Ramón dice que el mar le dio la vida y el mar se la quitó, porque fue donde tuvo el accidente. El mar es, también, la sensación de escape. Es esa línea del horizonte que nunca se acaba, que representa el infinito. Hay algo en la experiencia de Ramón de intentar escapar, de viaje, que también está en la experiencia cinematográfica. Siempre les pregunto a los amigos que están preparando proyectos, ¿dónde está el viaje? Ahora que el cine europeo está amenazado por el americano, y el mundial por la piratería y los nuevos formatos, creo que la experiencia cinematográfica debería ser un viaje. No un vuelo necesariamente, pero si un viaje emocional, algo que te saque de tu realidad y te lleve a otra.

Y en la película hay un viaje que se inicia a través de una ventana.
Las ventanas estuvieron muy presentes en la historia desde la escritura. Ramón tenía dos ventanas en realidad. Yo quería poner solo una. Benjamín, el director artístico, me convenció de poner las dos. Ramón era una persona que no salía de su habitación, tenía bastante con su mundo interior y con lo que veía a través de esas ventanas. Sin embargo, teníamos que sacar al espectador de la habitación, y hacerlo a través de las ventanas físicas y emocionales.

Elegir actores para interpretar personas de carne y hueso es un reto. ¿Qué destacarías de tu trabajo con el reparto de MAR ADENTRO?
El trabajo con los actores refleja la misma tendencia naturalista que tiene toda la película. En lo que se refiere a los paisajes y los decorados no buscaba el hiperrealismo, ni la cámara en mano, quería que el realismo emanara de los propios actores. Llegó a ser una obsesión. Cuando preparábamos los personajes, me negaba a repetir y que memorizasen demasiado pronto el texto. Eso para mí era impensable antes. Jamás me hubiera imaginado diciéndole a un actor que no se aprendiera el texto para el día del rodaje. Hemos improvisado constantemente. Y cuando pensábamos que algo sonaba a dicho, estaba abierto a que cambiaran lo que fuera. En definitiva, quería abrirme a la posibilidad de que no interpretaran como tenía yo en la cabeza el personaje, y dejarme sorprender por lo que me pudieran ofrecer.

¿Por qué Javier Bardem para interpretar a un hombre de cincuenta años?
Javier puede parecer el actor más indicado y el menos indicado para hacer esta película. El menos porque no tiene ni el físico ni la edad que requiere el personaje, y no hablaba gallego; el idóneo porque creo que es un monstruo de la interpretación, y no uno de los mejores, sino el mejor actor que hay en este país. Este era el verdadero reto. Se lo ofrecí, dejándole la opción de que se echara atrás. Le dije que estaba buscando algo muy, muy realista, que la gente se olvidase de que lo estaba haciendo él. No intentábamos calcar la realidad, pero sí que en pantalla se materializase con total credibilidad un cincuentón, tetrapléjico, que hablara gallego. Ha hecho un gran trabajo de voz y gestual. Era idóneo para este acercamiento naturalista porque tiene esa magia que rompe el texto, que hace que te olvides de que detrás hay un guión aprendido por un actor, parece que lo improvisa constantemente.

Javier se ha enfrentado a dificultades técnicas poderosas, y por extensión todo el equipo. ¿Cómo se ha desarrollado el rodaje?
A Javier ya le he dicho varias veces que le voy a poner un monumento. Ha sido el alma de la película. Hemos sentido a Ramón allí, en el rodaje. Ha repartido mucho buen humor. Aparte de su talento, en el que confiaba ya antes de rodar, me ha demostrado que es una gran persona, un gran tipo, y eso es importante cuando quieres ser uno de los grandes de verdad. Él ha aguantado la presión de un maquillaje que duraba, de media diaria, unas cinco horas, y la limitación de no poderse mover y tener que transmitir con la voz y la mirada. Pero jamás se ha quejado de nada. Mi intención era que todos los actores disfrutasen durante el rodaje, y Javier ha sido fundamental para crear esa atmósfera.

En todas tus películas la música ocupa un lugar protagonista, pero en esta se une tu pasión con la de Ramón Sampedro. ¿Qué destacarías de la composición de esta banda sonora?
Ha sido en realidad un proceso de descomposición. Después de muchas dudas, traté de ser más metódico que nunca, partiendo sólo de tres temas principales (Ramón, Julia, Rosa). Rosa es más celta, Julia sinfónico y Ramón una mezcla de ambos con un fuerte contenido épico. Más tarde se incorporaron Carlos Núñez y su gente, que nos llevaron a Galicia y convirtieron el tema final en una verdadera fiesta, un canto a la vida. También era importante la afición de Sampedro a la música clásica, concretamente a la ópera. Esto también se refleja en la película. MAR ADENTRO está protagonizada por un hombre que pasó treinta años en una cama, llenando su ocio no sólo con la lectura, sino con la música, por lo que había que darle un lugar destacado y de paso, convertirla en un instrumento fundamental para entrar en su mundo interior.

¿Sientes que has dado un salto con MAR ADENTRO?
Creo que tiene lógica que haya acabado haciendo esta película, porque habla de seres humanos y de la muerte. Es algo que tengo presente desde que estoy en el cine. Me interesan las personas y lo que da sentido o se lo quita a nuestra existencia: la muerte. Cuando se habla de la poca gallardía del que da un paso así, cuando se llama “cobarde” o “insolidario” a alguien como Ramón, creo que se enjuicia egoístamente a aquel que no está más que haciendo uso de su libertad. Si había alguien sin miedo, ese era Ramón. MAR ADENTRO es o pretende ser, ante todo, un viaje. Un viaje a la vida y a la muerte. Un viaje a Galicia, al mar y al mundo interior de Ramón Sampedro.