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Después
de LOS OTROS, ¿por qué MAR ADENTRO?
Siempre hago la película que me gustaría ver en una
sala de cine, aunque suene a tópico. Leí el libro
de Ramón Sampedro hace unos años y, no sé si
porque trataba sobre la muerte, o por la manera que tenía
de expresarse, descubrí un discurso que me enganchaba mucho.
Fui investigando en su entorno y comprendí que había
todavía más razones para rodar esta historia. Que
la historia de Ramón merecía contarse. Cuando decido
hacer una película lo que prima es la historia y no el presupuesto
ni los actores con los que voy a trabajar.
¿Hasta
qué punto esta película se puede considerar ficción?
Por motivos dramáticos, y para condensar en esas dos horas
lo que fue la experiencia de Ramón, han aparecido personajes
y han desaparecido otros. El personaje de Julia, por ejemplo, es
un compendio de varias mujeres. Una de las cosas que más
me sorprendió de Ramón es que se decía que
tenía un harén a su alrededor. Julia resume a las
mujeres que se enamoraron de él cuando ya estaba tetrapléjico.
Por otro lado, el sobrino, Javi, tiene que ver con el sobrino real,
pero le hemos incorporado experiencias de las sobrinas. Esos cambios
permiten que la narración sea más fluida y más
efectiva.
¿Cómo
habéis logrado que una película que tiene tan presente
la muerte sea tan luminosa?
Porque nos hemos dejado llevar por el carisma y la personalidad
de Ramón, empezando por Javier Bardem. Esa era la contradicción
de Ramón: que alguien tan vital y que se llevaba tan bien
con la gente, perseguía la muerte. La muerte es un tema recurrente
en mis películas, pero si LOS OTROS era una visión
de la familia desde el lado oscuro, desde la muerte, MAR ADENTRO
es una visión de la muerte desde la vida, desde lo cotidiano,
lo natural, desde un lado muy luminoso.
Antes
has mencionado a las mujeres que rodeaban a Ramón. ¿Es
el amor importante en esta película?
MAR ADENTRO se podría considerar en gran parte una historia
de amor, o varias historias de amor. Lo que muestra son las diferentes
maneras de concebir el amor. Vemos la historia de Ramón a
través de las distintas mujeres que rodean su cama. El amor
protector que se establece con Rosa, porque ella y otras mujeres
venían a contarle sus problemas. Con Julia, donde percibimos
una conexión intelectual; comparten preocupaciones similares
y concepciones totalmente distintas de la vida y de la muerte. Otro
es la relación padre-hijo que establece con su sobrino. También
es muy importante la relación de amor y desencuentro fraternal
que Ramón y José mantienen. Y la relación con
su cuñada, de absoluta complicidad, maternal, donde casi
sobran las palabras porque se entienden con una mirada.
Sorprende,
tratándose de esta historia, el sentido del humor que respira
la película.
La gente que rodeó a Ramón me insistía mucho
en su sentido del humor. Era un tío capaz de reírse
de su situación, de ironizar sobre la muerte; hacía
bromas constantes a las mujeres que tenía a su alrededor.
Tampoco queríamos convertirle en el típico graciosete,
que rompe situaciones con chistes. Javier ha ayudado mucho a darle
el tono justo, porque también tiene mucho sentido del humor
y ha entendido perfectamente a la persona y al personaje.
¿Qué
significado tiene el mar en esta película?
MAR ADENTRO es uno de los versos de un poema de Ramón. Hay
un momento de la película donde Ramón dice que el
mar le dio la vida y el mar se la quitó, porque fue donde
tuvo el accidente. El mar es, también, la sensación
de escape. Es esa línea del horizonte que nunca se acaba,
que representa el infinito. Hay algo en la experiencia de Ramón
de intentar escapar, de viaje, que también está en
la experiencia cinematográfica. Siempre les pregunto a los
amigos que están preparando proyectos, ¿dónde
está el viaje? Ahora que el cine europeo está amenazado
por el americano, y el mundial por la piratería y los nuevos
formatos, creo que la experiencia cinematográfica debería
ser un viaje. No un vuelo necesariamente, pero si un viaje emocional,
algo que te saque de tu realidad y te lleve a otra.
Y
en la película hay un viaje que se inicia a través
de una ventana.
Las ventanas estuvieron muy presentes en la historia desde la escritura.
Ramón tenía dos ventanas en realidad. Yo quería
poner solo una. Benjamín, el director artístico, me
convenció de poner las dos. Ramón era una persona
que no salía de su habitación, tenía bastante
con su mundo interior y con lo que veía a través de
esas ventanas. Sin embargo, teníamos que sacar al espectador
de la habitación, y hacerlo a través de las ventanas
físicas y emocionales.
Elegir
actores para interpretar personas de carne y hueso es un reto. ¿Qué
destacarías de tu trabajo con el reparto de MAR ADENTRO?
El trabajo con los actores refleja la misma tendencia naturalista
que tiene toda la película. En lo que se refiere a los paisajes
y los decorados no buscaba el hiperrealismo, ni la cámara
en mano, quería que el realismo emanara de los propios actores.
Llegó a ser una obsesión. Cuando preparábamos
los personajes, me negaba a repetir y que memorizasen demasiado
pronto el texto. Eso para mí era impensable antes. Jamás
me hubiera imaginado diciéndole a un actor que no se aprendiera
el texto para el día del rodaje. Hemos improvisado constantemente.
Y cuando pensábamos que algo sonaba a dicho, estaba abierto
a que cambiaran lo que fuera. En definitiva, quería abrirme
a la posibilidad de que no interpretaran como tenía yo en
la cabeza el personaje, y dejarme sorprender por lo que me pudieran
ofrecer.
¿Por
qué Javier Bardem para interpretar a un hombre de cincuenta
años?
Javier puede parecer el actor más indicado y el menos indicado
para hacer esta película. El menos porque no tiene ni el
físico ni la edad que requiere el personaje, y no hablaba
gallego; el idóneo porque creo que es un monstruo de la interpretación,
y no uno de los mejores, sino el mejor actor que hay en este país.
Este era el verdadero reto. Se lo ofrecí, dejándole
la opción de que se echara atrás. Le dije que estaba
buscando algo muy, muy realista, que la gente se olvidase de que
lo estaba haciendo él. No intentábamos calcar la realidad,
pero sí que en pantalla se materializase con total credibilidad
un cincuentón, tetrapléjico, que hablara gallego.
Ha hecho un gran trabajo de voz y gestual. Era idóneo para
este acercamiento naturalista porque tiene esa magia que rompe el
texto, que hace que te olvides de que detrás hay un guión
aprendido por un actor, parece que lo improvisa constantemente.
Javier
se ha enfrentado a dificultades técnicas poderosas, y por
extensión todo el equipo. ¿Cómo se ha desarrollado
el rodaje?
A Javier ya le he dicho varias veces que le voy a poner un monumento.
Ha sido el alma de la película. Hemos sentido a Ramón
allí, en el rodaje. Ha repartido mucho buen humor. Aparte
de su talento, en el que confiaba ya antes de rodar, me ha demostrado
que es una gran persona, un gran tipo, y eso es importante cuando
quieres ser uno de los grandes de verdad. Él ha aguantado
la presión de un maquillaje que duraba, de media diaria,
unas cinco horas, y la limitación de no poderse mover y tener
que transmitir con la voz y la mirada. Pero jamás se ha quejado
de nada. Mi intención era que todos los actores disfrutasen
durante el rodaje, y Javier ha sido fundamental para crear esa atmósfera.
En
todas tus películas la música ocupa un lugar protagonista,
pero en esta se une tu pasión con la de Ramón Sampedro.
¿Qué destacarías de la composición de
esta banda sonora?
Ha sido en realidad un proceso de descomposición. Después
de muchas dudas, traté de ser más metódico
que nunca, partiendo sólo de tres temas principales (Ramón,
Julia, Rosa). Rosa es más celta, Julia sinfónico y
Ramón una mezcla de ambos con un fuerte contenido épico.
Más tarde se incorporaron Carlos Núñez y su
gente, que nos llevaron a Galicia y convirtieron el tema final en
una verdadera fiesta, un canto a la vida. También era importante
la afición de Sampedro a la música clásica,
concretamente a la ópera. Esto también se refleja
en la película. MAR ADENTRO está protagonizada por
un hombre que pasó treinta años en una cama, llenando
su ocio no sólo con la lectura, sino con la música,
por lo que había que darle un lugar destacado y de paso,
convertirla en un instrumento fundamental para entrar en su mundo
interior.
¿Sientes
que has dado un salto con MAR ADENTRO?
Creo que tiene lógica que haya acabado haciendo esta película,
porque habla de seres humanos y de la muerte. Es algo que tengo
presente desde que estoy en el cine. Me interesan las personas y
lo que da sentido o se lo quita a nuestra existencia: la muerte.
Cuando se habla de la poca gallardía del que da un paso así,
cuando se llama “cobarde” o “insolidario”
a alguien como Ramón, creo que se enjuicia egoístamente
a aquel que no está más que haciendo uso de su libertad.
Si había alguien sin miedo, ese era Ramón. MAR ADENTRO
es o pretende ser, ante todo, un viaje. Un viaje a la vida y a la
muerte. Un viaje a Galicia, al mar y al mundo interior de Ramón
Sampedro.
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