RODAJE.
Lo más difícil de “Volver” ha sido
escribir su sinopsis.
Mis películas cada vez son más difíciles
de contar y de resumir en pocas líneas. Afortunadamente
esta dificultad no se ha reflejado en el trabajo de los actores,
ni del resto del equipo. El rodaje de Volver ha ido como la
seda.
Supongo que lo he disfrutado más porque el último
(“La mala educación”) fue un absoluto infierno.
Me había olvidado de que lo que era rodar sin tener
la sensación de estar continuamente al borde del abismo.
Esto no significa que “Volver” sea mejor que mi
anterior película, (de hecho estoy muy orgulloso de
haber rodado “La mala educación”) sólo
que esta vez he sufrido menos. De hecho, no he sufrido nada.
De todos modos, “La mala educación” me
confirmó algo esencial (que ya había descubierto
antes, en Matador y Carne Trémula): que no hay que
tirar nunca la toalla. Aunque estés convencido de que
tu trabajo sea un desastre hay que seguir luchando por cada
plano, cada repetición, cada mirada, casa silencio,
cada lágrima. No hay que perder un ápice de
entusiasmo aunque uno esté desesperado. El paso del
tiempo te da otra perspectiva y a veces las cosas no eran
tan malas como uno creía. |