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| Lluis
Homar y Gael García Bernal |
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Nos
enteramos de la muerte de Marie Tritignant a manos
de su novio, el cantante del grupo "Noir
Desir". Que el líder de un grupo musical
llamado "Deseo negro" mate a su novia
a golpes es de una coherencia novelesca brutal.
A todo el equipo nos impresiona mucho la noticia.
Estábamos en el campo, achicharrados por
el sol, junto a un río. Mientras buscamos
la sombra, entre plano y plano comentamos la noticia.
El ingeniero de sonido había trabajado
con ella hace un año.
Yo sólo había visto a Marie Tritignant
en persona una vez, en ocasión de alguna
ceremonia de premios, y me llamó la atención
la gravedad de su rostro. Hay momentos en que
Gael, cuando está caracterizado de Zahara
(su segundo personaje en la película),
se le parece. Los mismos ojos melancólicos,
llenos de determinación. Ojos que habitan
un lugar que tu desconoces y que no comparten
contigo. Gael me la recuerda no sólo por
la mirada sino por la limpia línea que
dibuja sus mandíbulas. De todos modos a
quien más me recuerda Gael travestido es
a Julia Roberts, con la bocaza sonriente en forma
de barquito que le flota en la cara. Cuando un
hombre se transforma en mujer, aparecen en su
rostro un montón de mujeres imprevistas,
además de la propia madre o de la hermana.
Zahara, el personaje femenino de Gael, comparte
con Marie un destino trágico. Ambas mueren
víctimas de la violencia de los hombres.
La escasa fortuna final de Marie y Zahara me lleva
al título de la única novela que
he leído desde que vivo dentro de "La
Mala Educación".
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| Javier
Cámara |
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Se
llama "Una mujer desafortunada", su
autor Richard Brautigan no explica las razones
por las que la mujer del título acaba con
su vida, sino que se distrae contando (contabilizando
diría) los mínimos acontecimientos
de su propia existencia que él vive como
inexistencia. Es el único libro que he
leído en las nueve semanas que llevamos
de rodaje. Su autor compró en una tienda
china de San Francisco un cuaderno de poco más
de sesenta hojas y decidió dedicarse a
escribirlas todas ellas. Empleó en la tarea
varios meses de una vida que duraría pocos
meses más (por voluntad propia).
Todos estos detalles pueden parecer siniestros,
sin embargo el libro es una auténtica joya.
No recuerdo haber visto reflejada tanta vida en
tan pocas páginas, 120. En mi estado de
absoluta alienación la obra de Brautigan
era la lectura perfecta. "Una mujer desafortunada"
es un libro que hay que leer en pequeñas
dosis, dos o tres páginas a lo sumo cada
vez, y dada mi dificultad para concentrarme en
otra cosa que no sea el rodaje esta medida resulta
ideal.
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| Javier
Cámara y Zahara |
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La
poca gente que veo fuera del rodaje me pregunta
si estoy contento. Nunca he sabido responder a
esa pregunta, ni ahora ni cuando me la formulaban
en relación a cualquiera de las catorce
películas anteriores. No es inseguridad,
ni incertidumbre, sino más bien una falta
absoluta de perspectiva.
De todos modos puedo anticipar algunas cosas.
Sé por ejemplo que ya contamos con secuencias
maravillosas, de las que me siento orgulloso.
También sé que hay alguna secuencia
que no me gusta. Pero esto me ocurre siempre.
Vivo inmerso en esa etapa en la que debo exigir
la perfección y conformarme con menos sería
una cobardía. Pero también sé
que cuando la película esté terminada,
el tiempo y el sentido común convertirán
mi perfeccionismo en posibilismo. ¡Qué
remedio! Ya voy lo suficientemente adelantado
como para anticipar que "La mala educación"
va a deparar sorpresas estupendas. Creo que va
a ser la película con mayor cantidad de
revelaciones. La revelación "fulminante"
(tipo la Agrado de "Todo sobre mi madre",
Candela en "Mujeres", etc) será
Javier Cámara, no importa que ya se revelara
en mi película anterior. El ejercicio que
borda en "La mala..." es desternillante,
y de una precisión y riqueza increíbles.
Hace de "loca" drogadicta y dicharachera,
kinki, ácida y entrañable, amiga
íntima de Zahara, el personaje femenino
que interpreta Gael. Es como todas las criadas
de todas la obras clásicas, la que se lleva
el gato al agua.
Se llama Paquito, o Paca. Y va a ser la perdición
de Javier, porque le van a pedir que repita este
personaje hasta la saciedad. Espero que él,
tan intuitivo, rechace la tentación.
Los admiradores y admiradoras de Gael G. Bernal
no van a quedar defraudados ante la capacidad
y belleza del astro mejicano.
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| El
equipo de maquillaje y vestuario retoca
a Zahara |
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Más
revelaciones: Lluis Homar y Daniel Giménez
Cacho. Ya sé que no son debutantes, pero
para mí han supuesto dos auténticas
revelaciones. Lluis Homar en concreto, pulveriza
a los galanes de su generación en un papel
abismado, durísimo y complejo para el que
hace falta tanta precisión como corazón,
cero sentido del riesgo, y generosidad a mares.
Y Daniel, en fin, parece más británico
que mejicano. Quiero decir que detrás de
su mirada incendiaria se esconde la habilidad
y contención de la escuela británica,
me recuerda a Ralph Fiennes, cuando Fiennes está
bien.
Fele Martínez parece otra persona, otro
actor. Está guapo. Incisivo, aventurero,
generoso y cruel. Además me troncho con
él. Todos los personajes me representan,
pero el suyo (un director de cine) me representa
un poco más.
Fran Boira también se revelará,
lo malo es que nadie le va a reconocer vestido
de calle. No quiero extenderme sobre este personaje
porque debe continuar siendo un secreto hasta
que la película se estrene.
Alberto Ferreiro está guapo de crujir,
y abunda en la mirada llena de encanto y ternura
que ya mostró en "Soldados de Salamina".
Creo que la película cuenta también
con el nacimiento de dos actores a los que auguro
una carrera fructífera. Los niños
Nacho Pérez y Raúl García
Forneiro. No soy un director experto en niños,
pero con estos dos la cosa ha sido muy fácil.
Les he tratado como adultos. Les explicaba en
qué consistía su papel, y les daba
las indicaciones para que lo hicieran como si
fueran veteranos en el oficio, sin rebajar lenguaje
ni conceptos. Espero que dentro de cinco años,
cuando puedan ver la película se sientan
orgullosos de su debut. Yo ya lo estoy.
Nos quedan todavía dos o tres semanas,
ésta será una película larga,
dos horas más o menos. Antes de terminarla
quiero agradecer al equipo su buen humor y su
entrega. Y declarar mi amor a José Luis
Alcaine, el director de fotografía. Ya
he dicho que aún no hemos terminado, pero
el trabajo de José Luis Alcaine es sobrecogedor,
la lección de un maestro. Durante la preparación
yo le he balbuceado el tipo de luz que quería,
pero la milagrosa paleta donde él mezcla
y de donde extrae la cristalina oscuridad de "La
mala educación" le pertenece sólo
a él. Él se la ha inventado y yo
le estaré agradecido toda la vida por ello.
Pedro
Almodóvar (29 de agosto de 2003)
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