P- ¿Cómo y por qué lo eligió, después de travestir a todos los actores españoles en edad de merecer?
R- Haciéndole dos o tres pruebas, como a todo el mundo.

P- ¿Qué tuvo él que no tuvieran los demás?
R- Daba muy atractivo de chico y de chica. Y eso era esencial para entender la relación de su personaje con el resto, la intensidad con que todos se obsesionan con él. Además, como no es muy alto era más fácil travestirlo.

P- ¿Gael es el malo de la historia?
R- (Sonrío) Es el peor de la historia. "La mala educación" es lo opuesto a una película de buenos y malos. En cualquier caso yo no juzgo a los personajes hagan lo que hagan, mi trabajo consiste en "representarlos", "explicarlos en su complejidad" y conseguir un espectáculo entretenido con todo ello. No es bueno para una película que el director juzgue a sus personajes aunque hagan cosas atroces. Juan, el personaje-base que interpreta Gael, es un tipo al que no le detiene ningún escrúpulo con tal de conseguir lo que ambiciona. Puede matar, si llega el caso, seducir y acostarse con hombres y mujeres según su conveniencia. Su absoluta falta de escrúpulos le da una fuerza increíble, y le convierte en un polvorín andante. Pero si no te cruzas en el camino de su ambición Juan es un tipo normal, que puede vivir perfectamente integrado en la sociedad sin que nadie detecte el peligro que conlleva. A mí me gusta compararlo con esos personajes amorales de Patricia Highsmith, Ripley, por ejemplo, a los cuales el crimen no les afecta moralmente sino que acaba refinándolos, haciéndoles más cultos y más encantadores. Considerando la película como un oscuro "thriller", ya lo he dicho antes, el personaje de Gael representa a la típica "femme fatal" (en su caso "enfant terrible") porque a todos los personajes que entran en contacto con él les lleva a la perdición. Y "Perdición" es ("Double Indemnity" del genio Billy Wilder), la película -negra entre las negras- a la que rindo homenaje.

Juan y el Sr. Berenguer acuden al Museo de Gigantes y Cabezudos de Valencia para planear un asesinato. Juan le dice a su amante que después de realizarlo no deben verse durante un tiempo. Con la ingenuidad del típico amante manipulado, el Sr. Berenguer pensaba que el asesinato los uniría para siempre, pero por el contrario los aleja y él no soporta la idea, pero ya es tarde para evitarlo. Esta escena hace referencia (y reverencia) a la escena del supermercado de "Double Indemnity" en la que Barbara Stanwyck con peluca rubia ondulada, grandes gafas negras y rodeada de montañas de latas de conserva, le explica su plan a un atribulado Fred McMurray.

P- ¿Cómo ha sido trabajar con Gael?
R - Un reto, tanto para él como para mí. No es fácil interpretar a un personaje que son tres, especialmente cuando dos de ellos son opuestos físicamente. Supongo que es el trabajo más duro que Gael ha hecho hasta la fecha. A la dificultad de cambiar de sexo, y no resultar grotesco, se unía el cambio de acento, yo quería que hablara español...

P- ¿Está satisfecho del resultado?
R- Sí. Y espero que los espectadores no se dejen influir porque uno de sus personajes sea tan odioso. Para terminar, no quiero olvidarme de Alberto Ferreiro, Paco Maestre, Petra Martínez y los niños, todos ellos han sido sorpresas estupendas. Con Raúl García y Nacho Pérez me ha tocado la lotería, uno nunca sabe lo que puede pasar con un niño y menos con dos. No tengo experiencia con actores infantiles, a Nacho y a Raúl los he dirigido como si fueran adultos y están soberbios. Me siento muy orgulloso de esa parte de la película, (la historia de los dos niños y su relación con Dios, el P. Manolo, el cine y el miedo). Antes de rodar me parecía la más difícil y delicada. Agradezco a Joserra Cardiñanos, el director del casting, que durante todo el rodaje me ayudara a explicarles a Nacho y a Raúl en qué consistía lo que hacían y por qué lo hacían. Joserra ha sido mi mejor intermediario.

P- La estructura de "La mala educación" es por lo menos tan complicada como la de "Hable con ella"...
R- Yo creo que más. Como en "Hable..." en "La mala educación" hay una película dentro de la película, que en este caso dura media hora, lo cual es todavía más arriesgado. En realidad, la película narra tres historias, de tres triángulos concéntricos, que al final resultan ser una sola historia...

P- La historia de un director-guionista que busca una historia...
R- Y que la encuentra. Como decía Truman Capote citando a Santa Teresa, "lo malo de las plegarias es cuando son atendidas", o algo así.

P- ¿Por qué tantas voces en off?
R- La voz en off sirve para explicar lo que no se ve y acelerar el ritmo de la narración. Es como si un personaje de la película te visitara, se sentara al otro lado de tu mesa y te resumiera parte de su historia. Las voces en off me han resultado imprescindibles para transitar de una historia a otra, de una época a otra.

Lo bueno de tener dos protagonistas, uno director de cine, (es decir narrador, alguien que investiga para que todo se entienda) y el otro de un hermetismo pétreo, cualidad intrínseca a la naturaleza del impostor, lo bueno de tener a estos personajes tan opuestos, digo, hace que a través del director (Fele Martínez) entendamos muchas de las claves del personaje de Gael. El espectador sabe lo que sabe Fele, por lo cual se identifica con él, y son sus ojos y sus "offs" los que le explican sus descubrimientos acerca de sí mismo y de la figura misteriosa y feroz de Gael- Juan.

HERMANOS

PREGUNTA- Uno de los elementos de la trama que mejor funcionan es cuando se descubre que dos de los personajes son hermanos.
R- Sí, y me gustaría mantenerlo en secreto. Hay que dejarle alguna sorpresa al espectador.
Adoro el sentimiento de fraternidad, y siempre me han gustado la películas de hermanos. Warren Beatty recibiendo una paliza en un aparcamiento por defender el honor de su hermana Barbara Eden, en "Esplendor en la hierba". Legs Diamond, en la película de Bud Boetticher siendo capturado por un descuido de su hermano. La banda de Bonnie and Clyde, liderada por dos hermanos. Toda la saga de El Padrino nos ha regalado maravillosas escenas de hermanos que se quieren, se zurran, se protegen y se matan. Todos los hijos de "Ma Baker" en "No hay orquídeas para Miss Blandish (autor, James Hadley Chase, dirigida por Robert Aldrich). "Big Mama", de Roger Corman. Madres feroces, jefas de bandas formadas por sus propios hijos. La familia que delinque junta permanece junta.

Me emocionan todos los hermanos de Alain Delon en "Rocco y sus hermanos", "Son Frere" de Patrice Chéreau. Incluso Michael Jackson y Latoia Jackson, espejos deformantes el uno del otro. Nathalie Wood y George Chakiris en "West side Story".

Hayley Mills haciendo de gemela de sí misma en "Tú a Boston y yo a California", las hermanas siamesas de "Sisters" de Brian de Palma. Los Hermanos Marx en cualquiera de sus películas. El emocionante Harry Dean Stanton en "París- Texas" y su silenciosa visita a su hermano Dean Stockwell. Las dos hermanas Lane en "Fallen Angel" de Preminger, las dos encantadoras solteronas de "Arsénico por compasión" y los pequeños huérfanos de Shelley Winters, perseguidos por el malvado Robert Mitchum en "La noche del cazador". Incluso, aunque los diálogos de Raymond Chandler le impedían el menor sentimentalismo, Lauren Bacall defendiendo a su indefendible hermana en "The Big Sleep" de Howard Hawks...

A veces la relación fraternal se complica (¡cómo no!) cuando hay sexo. Me encanta la obra de Sam Sheppard "Fool for love", y la maravillosa novela "Middlesex" donde dos hermanos llegan incluso a casarse.

La fraternidad es un sentimiento en desuso, sustituido en la vida actual por la amistad, pero no es exactamente lo mismo; la fraternidad participa de dos grandes sentimientos, el amor y la amistad, unidos por algo tan insondable como la consaguinidad.

Entre las películas de hermanos que recuerdo, no he mencionado antes "¿Qué fue de Baby Jane?" (Robert Aldrich), un gran guiñol cuyas enormes intérpretes elevan de categoría y de género. Dos hermanas, ambas antiguas estrellas infantiles, viven juntas cuando son mayores, a pesar de que se odian. Una de ellas (Bette Davis) acaba cargándose a la otra (Joan Crawford).

Algo de esto hay en "La mala educación", aunque de un modo soterrado. De pequeños Juan (Angel Andrade) envidia a su hermano mayor Ignacio porque todo lo hacía mejor que él. Los celos entre hermanos pequeños son muy comunes, los de Juan no hacen sino crecer con el tiempo. Los dos niños quieren ser artistas, a Ignacio todo le resulta fácil, cantar, bailar, escribir, recitar, transformarse y actuar. Todo lo que a Juan le hubiera gustado hacer Ignacio lo hacía mejor. Y Juan le odiaba en silencio hasta que Ignacio le dio razones para odiarle sin disimulo cuando empezó a drogarse y a vestirse de mujer, en el pueblo donde vivían. La convivencia familiar era un absoluto infierno por culpa de Ignacio. La madre, enferma del corazón, vivía en un eterno sinvivir. El padre no soportaba la vergüenza y empezó a beber cada vez más, hasta que un dia de invierno le encontraron muerto sobre un charco helado, en la calle.

Por obediencia a su madre, y por interés propio, Juan se fue a vivir con su hermano a Valencia. Se matriculó en una escuela de interpretación y vigilaba a Ignacio, así su madre estaba más tranquila. Era el inicio de la democracia española y en Valencia Ignacio llevaba una vida muy libre, entregado a la escritura, a cambiar su cuerpo por el de una auténtica mujer, y amnestesiar con el caballo la tensión que este tipo de existencia le producía. Entonces apareció el Sr. Berenguer, el antiguo profesor de literatura de Ignacio, el cual había colgado los hábitos, vivía en Valencia y trabajaba en una editorial. La aparición del antiguo Padre Manolo hace explotar la existencia de los dos hermanos.

P- Después de trece años (¡Átame!) vuelves a trabajar con José Luis Alcaine, como director de fotografía.
R- ¡En buena hora se me ocurrió llamarle!. José Luis ha hecho un trabajo espléndido, casi sin necesidad de explicarle lo que quería. La música y la fotografía son dos elementos abstractos, difíciles de explicar. Yo voy cargado de referencias al rodaje, pero el director de fotografía debe intuirte, adivinarte, oler la atmósfera que mejor le va a la historia. O las atmósferas, porque en "La mala educación" hay muchas películas juntas, y conviven dentro de la misma narración estéticas muy diversas. Alcaine ha estado inspiradísimo cada día de este caluroso rodaje. Como profesional está en su plenitud, y creo que ambos hemos madurado como personas y el resultado ha sido un matrimonio perfecto.

P- ¿Y Gaultier?
R- Le llamé para que vistiera a Zahara, en especial el traje de actuación que es una obra maestra del corte y la concepción. Es un vestido color carne, ceñido hasta el cuello como una segunda piel, que da la impresión de desnudez total. El culo, las tetas y el pubis están hechos con payets de diferentes tonos y abalorios marrones y rosados. El traje en sí mismo representa la femineidad falsa y desnuda. También se encargó de darle un toque a las gabardinas y shorts de Ignacio-adulto. Jean Paul es como un niño grande, por eso nunca hará un vestido grosero. Trabajar con él es muy divertido, yo le adoro.

P- Esta es la quinta vez que trabajas con Alberto Iglesias...
R- Alberto Iglesias es el único maravilloso artista que conozco sin problemas de ego, el único al que le hago repetir los temas hasta la saciedad sin que pierda entusiasmo ni creatividad. Es un músico y una persona fuera de lo común. Para esta ocasión, Alberto ha construido una columna sonora potente y original, sobre la que descansa la película, como un bebé descansa sobre los brazos de su madre. Alberto me sorprende de película en película, después de las mezclas no puedo imaginar un traje musical que mejor le siente a "La mala educación" que el que Alberto ha creado para ella.

P- A juzgar por las respuestas a sus propias preguntas, da la impresión de haber quedado muy contento de esta película.
R- Yo nunca estoy contento, pero, bueno... digamos que estoy bastante animado.

P-¿Proyectos para el futuro?
R- Recuperar el sueño y la cintura.

Pedro Almodóvar

 


www.pedroalmodovar.es