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egras
son las sotanas de los curas, negras las noches del dormitorio
común de los alumnos, negros los destinos de los
personajes y “noir” el género al que
pertenece la historia que se cuenta en LME. Negro, en
francés, para hacer justicia al país que
rescató el género, definió sus señas
de identidad, y estimuló su desarrollo como género
mayor.
El noir (como casi todos los géneros nobles) admite
bien el mestizaje con otros géneros, siempre que
la narración respire ese aliento fatal sin el que
el negro sería gris.
El género negro se mezcla bien con el melodrama
en su versión más dura (“Leave her
to heaven”, de John M.Stahl, “Mildred Pearce”
de Michael Curtiz), con el romanticismo más desesperado
(“Laura” de Preminger, ”La Sirena del
Mississipi” de Truffaut, ”Retorno al pasado”
de Jacques Tourneur, etc.) la critica social (Dashiell
Hammett, Raymond Chandler, James Ellroy, Vázquez
Montalbán), o el terror-sin-bichos, es decir el
que procede directamente del corazón humano (“Deseos
Humanos”, en sus dos versiones, Fritz Lang, siempre
que hace este género, “Fallen Angel”,
y “Angel face” ambas de Preminger, etc.) o
la melancolía de los violentos, si a esta característica
se le asignara un género (Nicholas Ray: “In
a lonely place” y “On dangerous ground”).
El género negro se mezcla bien incluso con el western,
esa es la mayor contribución de Clint Eastwood
como director (“Sin perdón”, es realmente
un thriller y “Mystic River” un western).
En el “noir”
puede no haber policías, ni pistolas, ni siquiera
violencia física, pero debe haber mentiras y
fatalidad, cualidades que normalmente encarna una mujer:
la mujer fatal. La femme fatal (no es imprescindible
en el género, pero sí es uno de sus grandes
iconos) es una mujer consciente de su poder de seducción,
hipotensa, por lo cual no se altera fácilmente,
que ha perdido los escrúpulos y no siente interés
por recuperarlos. Para ella el sexo no es fuente de
placer, sino de dolor para los demás.
En “La mala educación” le femme fatal
es un enfant terrible, el personaje interpretado por
Gael García Bernal, que sigue al pie de la letra
los ejemplos de Barbara Stanwyck, Jane Greer, Jean Simmons
(Angel Face), Joan Bennett (Scarlet Street), Ann Dvorak,
Mary Windsor, Lisabeth Scott, Veronica Lake y tantas
otras maldiciones en forma de mujer. |