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P-
¿Está satisfecho del resultado?
R- Sí. Y espero que los espectadores no se dejen
influir porque uno de sus personajes sea tan odioso.
Para terminar, no quiero olvidarme de Alberto Ferreiro,
Paco Maestre, Petra Martínez y los niños,
todos ellos han sido sorpresas estupendas. Con Raúl
García y Nacho Pérez me ha tocado la lotería,
uno nunca sabe lo que puede pasar con un niño
y menos con dos. No tengo experiencia con actores infantiles,
a Nacho y a Raúl los he dirigido como si fueran
adultos y están soberbios. Me siento muy orgulloso
de esa parte de la película, (la historia de
los dos niños y su relación con Dios,
el P. Manolo, el cine y el miedo). Antes de rodar me
parecía la más difícil y delicada.
Agradezco a Joserra Cardiñanos, el director del
casting, que durante todo el rodaje me ayudara a explicarles
a Nacho y a Raúl en qué consistía
lo que hacían y por qué lo hacían.
Joserra ha sido mi mejor intermediario.
P- La estructura de "La mala educación"
es por lo menos tan complicada como la de "Hable
con ella"...
R- Yo creo que más. Como en "Hable..."
en "La mala educación" hay una película
dentro de la película, que en este caso dura
media hora, lo cual es todavía más arriesgado.
En realidad, la película narra tres historias,
de tres triángulos concéntricos, que al
final resultan ser una sola historia...
P- La historia de un director-guionista que
busca una historia...
R- Y que la encuentra. Como decía Truman Capote
citando a Santa Teresa, "lo malo de las plegarias
es cuando son atendidas", o algo así.
P- ¿Por qué tantas voces en off?
R- La voz en off sirve para explicar lo que no se ve
y acelerar el ritmo de la narración. Es como
si un personaje de la película te visitara, se
sentara al otro lado de tu mesa y te resumiera parte
de su historia. Las voces en off me han resultado imprescindibles
para transitar de una historia a otra, de una época
a otra.
Lo
bueno de tener dos protagonistas, uno director de cine,
(es decir narrador, alguien que investiga para que todo
se entienda) y el otro de un hermetismo pétreo,
cualidad intrínseca a la naturaleza del impostor,
lo bueno de tener a estos personajes tan opuestos, digo,
hace que a través del director (Fele Martínez)
entendamos muchas de las claves del personaje de Gael.
El espectador sabe lo que sabe Fele, por lo cual se
identifica con él, y son sus ojos y sus "offs"
los que le explican sus descubrimientos acerca de sí
mismo y de la figura misteriosa y feroz de Gael- Juan.
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