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P-
¿Y a Vd. le molesta?
R- Me da igual. A estas alturas lo que me interesa es
que el espectador entre en las salas donde se proyecte
la película, y que cuando salga no se la pueda
quitar de la cabeza.
P-
Vd. fue también el solista del coro, en su colegio...
R- Sí. Y cantaba todo el tiempo, misas en latín,
motetes, etc. Cantaba en todos los actos religiosos
y en las fiestas. Y supongo que no lo hacía mal.
Los curas me grabaron algunas canciones y las ponían
en la puerta de la iglesia para atraer a los fieles.
Y recuerdo que llenábamos la iglesia. Daría
cualquier cosa por recuperar aquellas cintas, pero no
creo que existan. Lo que más disfruté
en mi época de colegial fueron las ceremonias
religiosas. Soy agnóstico, pero considero la
liturgia católica de una riqueza deslumbrante,
a mí me fascina y me emociona. Pero hace mucho
tiempo que no voy a misa, no sé cómo es
ahora.
P-
¿Existe el P. Manolo?
R- Sí, como personaje.
P-
¿Pero existió en realidad?
R- Tal cual aparece en la película no, aunque
para algunas escenas me inspiré en dos curas
del colegio.
P- ¿Para qué escenas en concreto?
R- Los acosos en el río y en la sacristía.
P- ¡¿Son escenas reales?!
R- Me las contaron dos compañeros. Si vives interno
en un colegio, acabas enterándote de todo.
P- ¿Si las dos personas que te inspiraron
el P. Manolo viven, no temes que reaccionen contra ti?
R- Eso sería como delatarse, pero no pretendo
molestarles. Deben ser muy mayores y preferiría
que no vieran la película para evitarles el mal
trago.
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