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"Con las películas de Pedro Almodóvar,
la ironía y las paradojas han conquistado
un paraíso propio, un mundo cuya profundidad
se encuentra muchas veces en la apariencia,
donde nada tiene más sentido que lo que
aparenta ser un contrasentido y donde las conmociones
sirven para que todo vuelva al orden".
Las primeras frases de "Conversaciones
con Pedro Almodóvar" (Ed. Akal)
sirven ya a Frédéric Strauss para
definir la obra de uno de los cineastas más
importantes del cine mundial y, sin lugar a
discusión, dueño de uno de los
discursos más personales que se hayan
podido ver en una pantalla.
El desentrañar el cine de Almodóvar
es una tarea titánica a la que Frédéric
Strauss, uno de los críticos más
prestigiosos de Europa, del mítico "Cahiers
du Cinema", ha dedicado ya dos libros.
En estas "Conversaciones con Pedro Almovodar",
el escritor francés incita a Almodóvar
a reflexionar sobre sus películas de
una manera exhaustiva, pero que no oculta el
tremendo amor que Pedro siente sobre ellas y
el cine en general. Almodóvar se explaya
sobre los rodajes, su relación con los
actores, el proceso de creación que sigue
en sus películas. Todo. Desde la elección
del reparto al misterio del exquisito gusto
de Almodóvar para la decoración
de los interiores -esos códigos estéticos
que son una de las marcas de identidad más
acusadas de su obra-, pasando por los años
de la Telefónica, la movida madrileña
y el Oscar por "Todo sobre mi madre",
todas las circunstancias y avatares de sus películas
están en el volumen.
El libro comienza por el principio. Es decir,
Strauss traza la trayectoria fílmica
de Almodóvar apoyado en la vida íntima
del cineasta: un Almodóvar devorador
de cultura en un medio en el que apenas se abría
el periódico regional, cuyas inquietudes
y curiosidades -con doce años se apasionaba
con "El lobo estepario" de Herman
Hesse- eran muy distintas a las de la gente
que le rodeaba -el "Buenos dias, tristeza"
de Françoise Sagan, le hizo gritar a
Almodóvar "¡Dios mío,
no estoy solo!". Años de descubrimientos
y revelaciones -sexo, cine, Monica Vitti en
"La aventura"- que le arrastrarían
al único lugar donde en aquel entonces
podría ser Pedro Almodóvar: Madrid.
Un Madrid que se iba sacudiendo la caspa, y
en donde un régimen agonizante era incapaz
de podar la creatividad del que sería,
veinte años mas tarde, el director de
cine español mas internacional desde
Luis Buñuel.
Más extensas que las primeras, editadas
en 1994, estas "Conversaciones con Pedro
Almodóvar" cubren hasta la resaca
del Oscar del 2000, veinte años después
de "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del
montón". 20 años que Strauss
ha sabido compendiar desde el rigor y el amor
por una de las obras mas personales del cine
de todos los tiempos.

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"En realidad, soy
un ejemplo moral, aunque me cueste reconocerlo.
Mi premisa es la siguiente: haz lo que quieres
hacer, confía en ti mismo, ten paciencia,
no te vendas y obtendrás lo mejor. Pero
no la he seguido por integridad o por razones
morales. Lo he hecho porque era lo que me apetecía,
lo que queria hacer realmente".
El libro "Conversaciones
con Pedro Almodóvar" se presentó
el lunes 3 de diciembre en Casa de América,
Madrid.
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