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EL WEEKEND DE SAN JUAN

Sigo recomendando con fervor "Las Horas" de Michael Cunningham e "Intérprete de emociones" de Jhumpa Lahiri. El recuerdo de ambas lecturas me acompañan muy vivamente, después de los meses.
Leo poco. El rodaje (hasta ahora intermitente) es enemigo mortal de cualquier tipo de concentración mental (que no tenga que ver con la orden de trabajo del día siguiente). De todos modos hay dos libros que han conseguido abrir grietas en este sólido muro. En primer lugar, "Locura", mal título para "Asylum" de Patrick McGrath, sin duda la novela que más deseos ha despertado en mí de convertirla en película ipso facto, si no fuera porque alguien (Paramount) tuvo la idea antes que yo. Mondadori me informa de que Jonathan Demme se ha hecho cargo de la dirección del proyecto.
Jonathan rueda desde hace meses en París un remake del clásico modernísimo de Donen "Charada". Aprovecho los días previos al rodaje de "Masurca Fogo" con Pina Bausch en la capital de la luz, para hacerle una visita al set de su nueva "Charada". Jonathan sigue siendo el mismo amigo cariñoso de cuando le conocí en el Festival de Río, en el año 85. Me presenta a Mark Wahlberg (estupor) en el papel que Cary Grant bordó hace 40 años y a la encantadora Tandee Newton en el de la encantadora Audrey Hepburn. Demme me comenta que el suyo será un remake muy libre. Salta a la vista.
En los escasos tres planos de los que fui testigo, Miss Newton me atrapó enseguida, pero el caso de su compañero de plano, el antiguo Marky Mark de los calzoncillos rebosando la cintura del vaquero, sigue siendo un misterio para mí. (¿Por qué este chico, de incipiente papada y mirada más que antipática le está quitando los mejores papeles a Matt Damon y a todos los actores de su generación?)
Demme me comunica que no pudo hacerse cargo del proyecto de "Locura" y que la Paramount todavía no tiene director, lo cual me hace dudar si hacer una llamada de intruso ofrecimiento, como Jonathan me aconseja. En cualquier caso me debo en cuerpo y alma a "Hable con ella"… no dispongo de tiempo para lanzarme de cabeza a esta "Locura", pero me ocurre lo que a John Huston (Clint Eastwood) en "Cazador blanco, corazón negro", que la busca y captura de un raro elefante blanco era más importante que la preparación y rodaje de esa joya que después fue "La Reina de Africa".
No he perdido un gramo de pasión por el rodaje de "Hable…" pero no hay día que no piense en el libro de Patrick McGrath.
Imaginen una "Madame Bovary" con tintes góticos y resonancias del Hitchcock más cruel. McGrath consigue el milagro de escribir un best seller hondo, intenso, original (cero complaciente con la voraz lectora del género) y con un personaje femenino que el cine está necesitando desde hace cincuenta años.
Hablando de libros que podrán ver en las pantallas la próxima temporada, recomiendo también (para que el calor de este verano sea aún más sofocante) "El adversario", del periodista Emmanuel Carrere. El caso, convertido en novela en la línea de "A sangre fría", apareció en todos los periódicos: En enero del 93, Jean Claude Romand mató a su mujer, sus hijos, sus padres e intentó suicidarse, sin éxito. Desde hacía 18 años sostenía que trabajaba en la O.M.S. como investigador (en realidad no había llegado a terminar la carrera de medicina) a punto de verse descubierto, prefirió matar a todos aquellos cuya mirada no hubiera sido capaz de soportar… El libro narra los detalles cotidianos de esos 18 años de impostura, con una sencillez apabullante. Daniel Auteil es el actor encargado de ponerle ojeras al personaje, no sé quién lleva la batuta, pero quien quiera que sea, a Alejandro Amenábar y a mí nos da mucha envidia.

Durante tres días de Junio, nos refugiamos en el escenario del Theatre de La Ville, convertido en frondoso montículo verde, para rodar unos fragmentos del espectáculo de Pina Bausch "Masurca Fogo" que aparece al final de mi película.
Tres personajes coinciden en el patio de butacas (G. Chaplin, Leonor Watling y Darío Grandinetti) y a los tres les impresiona, por diferentes razones (que se resumen en una: la capacidad de crear emociones que posee la coreógrafa alemana con elementos cotidianos y sorprendentes).
Sobre el escenario vacío aparece una mujer de melena lisa y piel latina. Viste un largo vestido, ligero y floreado, con escote de tirilla. Se acerca al pie metálico que sostiene en su extremo el micrófono. Coge el micrófono (del cual pende un largo cable, como en los 70) camina unos pasos y se sitúa en el centro del escenario. Se acerca el micro a los labios y después de llenar dolorosamente sus pulmones de aire, emite un largo y profundo suspiro. Sin moverse (excepto los hombros y el pecho) exhala un segundo y lacerante suspiro. Antes de terminar el tercero, la mujer cae lentamente hacia su izquierda, no llega a tocar el suelo porque un grupo de bailarines (que han irrumpido en escena como una exhalación y se han colocado uno junto a otro en el suelo, al lado de ella) la recoge en el aire y se la van pasando de mano en mano. La mujer suspendida, flota en un mar de manos, y continúa suspirando mientras se escucha el tema "Ain't it Funny" (del disco "Drag") de K.D. Lang en la que parece Billie Holliday.
No puedo escribir la emoción que provoca… hay que verlo y oírlo…

Lo menos "guay" de mi estancia en París es que concedí una pequeña rueda de prensa y se publicó que -acerca del rodaje de la nueva película- "sólo puedo estar genial", o "perfecto". Me da mucho apuro cuando leo algo así y se supone que lo he dicho yo. No sé lo que dije literalmente, en cualquier caso me refería a que esta es una película difícil, con muy escaso margen de error (yo diría que ninguno) en la que todo tiene que salir perfecto, de lo contrario la historia no funciona. La obligada síntesis periodística a veces mata lo esencial de lo que se dice, o por lo menos lo desentona. No creo en la perfección. No he hecho ninguna película perfecta ni creo que la haga en el futuro. Reconozco que cada día vigilo más estrechamente lo que hago para que se parezca lo más posible a lo que he soñado.
Volviendo a "Masurca Fogo", uno de los días de rodaje vino a visitarnos Peter Lindbergh, probablemente el fotógrafo vivo que mejor maneja el blanco y negro. Es teutón, como Pina y -como ella- comunicativo y entusiasta. Siempre soñé que este gigante de ojos claros hiciera algo para El Deseo. Mi sueño acaba de cumplirse. El fin de semana de San Juan, mientras Madrid se asfixiaba de calor, la troupe de "Hable con ella" retozaba en el centro de la ciudad, bajo las lentes del maestro Lindbergh. El resultado pronto se hará público.

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EL WEEKEND DE SAN JUAN