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TERMINÉ EL RODAJE

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TERMINÉ el rodaje de "Hable con ella" hace cuatro días. Y me siento relajado y confuso. Durante las 13 semanas largas que ha durado tomé algunas notas, pero los "últimos acontecimientos" ( me refiero naturalmente a la tragedia americana) banalizan cualquier recuerdo, por reciente que sea. Cualquier evento, excepto los relacionados con nuestro temor y desconcierto, se convierte de inmediato en algo obsoleto.
El día 10 de Septiembre el rodaje se trasladaba a tierras de Lucena, concretamente a la maravillosa ermita de la Virgen de Araceli donde se casaban en la ficción Elena Anaya y Benjamín Lindbergh (hijo del estupendo fotógrafo Peter Lindbergh). Dos años antes había muerto mi madre. La noche del 10 al 11, mientras dormía, sentía como mi garganta se inflamaba hasta casi impedirme tragar saliva. El día 11 me quedé sin voz (casi al mismo tiempo que estallaba la tragedia). Durante toda la semana viví en un limbo de antibióticos y antiinflamatorios, pero no cortamos el rodaje. Los guardeses de la ermita me instalaron en una amplia sacristía para que pudiera descansar entre plano y plano. En este lugar, el día 12 escribía en mi cuaderno:

Vista exterior del maravilloso santuario de Nuestra Señora de Araceli, en Lucena

"Estoy en una sacristía, tal vez debería llamarla boutique religiosa porque las paredes están cubiertas con vitrinas que exponen multitud de artículos religiosos en cuya base un pequeño papel blanco del tamaño de la yema de un dedo indica su precio, lo cual me hace pensar que están a la venta.
La capilla pertenece al santuario de la Virgen de Araceli, extraordinario
ejemplar del barroco andaluz. La ermita domina un bellísimo paisaje peinado de olivos y encinas. En las vitrinas hay de todo, imágenes de la Virgen en variados soportes; medallas, posavasos, medallones, acordeón de postales, máscaras de metal. Hay incluso sombreros de paja con el nombre de la Virgen escrito en la cinta de la base. "Iconografía Aracelitana" reza un cartel. Yo estoy tumbado en una mecedora antigua que me han prestado los cuidadores de la ermita. Protegido del ruido, el sol, los fans lugareños y las corrientes de aire. Me siento presa de un miedo intenso e infantil. (Todo lo que ocurre dentro y fuera de mí es tan raro y tan extraño!).
Estoy escribiendo durante la pausa de la comida. Hace exactamente 24 horas dos aviones se estrellaron contra las dos Torres Gemelas de Manhattan. Las torres se desplomaron, una después de otra en el intervalo de 23 minutos, como dos amantes incapaces de sobrevivirse el uno al otro.
Nunca el terror se ha propagado con semejante rapidez, a las 9,05 (3,05 hora española, después de que fuera atacada la Torre Sur) varias personas desesperadas pedían auxilio desde las ventanas de sus despachos situados en la parte alta de las torres y cinco minutos más tarde, diez a lo sumo, a miles de kilómetros, el equipo de rodaje de una película (es decir, un grupo de gente totalmente sorda al mundo exterior, porque vive alienada en un mundo paralelo que se llama igual que la película que ruedan) se paralizaba ante la noticia.
Nos hallábamos alrededor del altar, la Virgen de Araceli mirándonos desde las alturas (también a ella le habían llegado los gritos de socorro de las víctimas, supongo). A varios miembros del equipo les habían informado por teléfono de la tragedia que ya podía verse en las televisiones de todo el mundo... Fue muy difícil y nos llevó mucho tiempo retomar el plano que estábamos rodando...
Me gustaría decir que el derrumbamiento de las torres, gemelas hasta el final, me arrebató la voz, pero reconozco que la pérdida comenzó por la mañana y al final de la jornada tenía que comunicarme por señas o por escrito.. Durante las horas de mi angustia, el mundo entero era una mueca de terror abismado o simplemente se había convertido en escombros, depende del lugar donde estuvieras, si viendo el televisor o en alguno de los miles de despachos de cualquiera de las Dos Torres.
Las cinco semanas que han transcurrido desde entonces han sido duras, inquietantes y dolorosas. No he llegado a recuperar del todo la voz. Estoy en ello. Ya sé que mi disfonía y el reciente estallido de la guerra son dos acontecimientos independientes (¡y para nada comparables!) pero siempre recordaré ambos con horror y juntos, como si uno fuera la causa del otro.

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OTRA NOTA, escrita en mi cuaderno, días después en Madrid:
"Ayer recibí dos fuertes emociones. La primera fue una frase destacada en la portada de El País, la dijo Guardiola (el ex del Barcelona): "No sé dónde está la felicidad, pero he venido al Brescia a encontrarla". No soy futbolero, pero la frase de Guardiola me ha llegado al corazón. La misma víscera ha sido conmocionada por la lectura de las tres primeras páginas de "Intimidad", la novela de Hanif Kureishi. Esta fue la segunda emoción. Sólo esas tres páginas merece que recomiende la novela. Dura, revulsiva y sincera. Puestos a recomendar, recomendaré también una película:

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"LA PIANISTA"

A pesar de haberla visto en video ( soporte para mí exento de la capacidad hipnótica de la "pantalla grande") solo me he levantado del sofá una vez, para liquidar un cuarto de kilo de queso de tetilla, del cual soy adicto.

La razón de esta parálisis de dos horas se llama "La Pianista" de Michael Haneke. Voy a ponerle una nota a Isabelle Huppert felicitándola por su impresionante trabajo (ganó con toda justicia el premio de interpretación en el último Cannes). También le preguntaré por el misterio de su ceja izquierda, mucho más alta que la derecha (¿caracterización del personaje?).
Me intriga mucho ese desequilibrio de las dos cejas). Probablemente la película no es apta para todos los gustos, pero en una temporada cinematográfica-como la de este año- de tan ínfima calidad, no dudo en recomendarla. Hay algo muy perturbador en la amoralidad de Haneke (lo digo como algo positivo, aunque en estos tiempos es más importante que nunca distinguir entre lo Bueno de lo Malo). En el último tramo, el guión transcurre muy cerquita de un profundo abismo llamado "ridículo", pero lo evita con sorprendente originalidad y enorme habilidad. Como miembro de la Academia Europea estoy viendo en video la mayor parte de las películas aspirantes a formar parte del efímero Olimpo de las nominadas a "Mejor Película Europea del Año". Imagino que cuando esto salga a la luz ya sabremos cuales son. En cualquier caso,"La pianista" se estrenará en breve y volveré a verla. Y los amantes del buen cine sin escrúpulos no deberían perdérsela. Supongo que tarde o temprano tendré que desvelar algún otro detalle sobre "Hable con ella", algo menos tangencial de lo que hasta ahora he desvelado. Lo haré y lo ilustraré muy pronto. Es una promesa. Al loro.

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TERMINÉ EL RODAJE